martes, 14 de junio de 2011

Argentina, hace 35 años - un plan para eliminar al PRT-ERP del Comahue .

Por Pablo Scatizza - http://www.8300.com.ar/2011/06/14/un-plan-para-eliminar-al-prt-erp-del-comahue/ 


Hace exactamente 35 años, entre el 9 y el 15 de junio de 1976, se realizó en Cutral Có y Plaza Huincul un operativo comandado por el Ejército en el que fueron secuestrados por lo menos diecisiete jóvenes de entre 15 y 30 años. El objetivo formó parte, sin embargo, de un plan más grande cuya ejecución había comenzado tres días antes en Neuquén capital: desmantelar una célula del PRT-ERP que, en la hipótesis castrense, operaba entre el valle neuquino y la comarca petrolera.

Al atardecer del sábado 12 de junio de 1976, cinco sujetos ingresaron a la vivienda de la familia Seguel, en Cutral Có, preguntando por una tal “Silvia” y mostrando una foto de Arlene, el nombre real de aquella muchacha de tan sólo 21 años. Ella no estaba en casa, pero minutos más tarde llegaría y se encontraría con sus secuestradores. Estudiaba Servicio Social en la Universidad Nacional del Comahue y militaba en el PRT. 

Nunca más se la volvería a ver. En los tres días siguientes los represores irían en busca de más de una docena de compañeros, amigos y conocidos suyos que como ella habitaban la comarca petrolera, llevando a cabo lo que hoy recordamos como Operativo Cutral Có.

Pero retrocedamos unos días. Tres, para ser más exactos, cuando el Ejército Argentino decide iniciar en Neuquén capital uno de los operativos de secuestro más importantes que se producirían en la Patagonia argentina. El objetivo: desmantelar una célula del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y su brazo armado, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), que se estaba consolidando en la región. La luz verde del raid delictivo se encendió aquella tarde del 9 de junio. En el imaginario militar, una de las puntas del ovillo por donde comenzar a tirar estaba en un grupo de jóvenes vinculados al mundo del teatro, junto con otro de mujeres que pertenecían a la carrera de Servicio Social que se dictaba en la UNCo. Y por allí empezaron. Sabían, o quizá lo sospechaban, que no todas sus víctimas estaban directamente vinculadas con esa agrupación política, pero eso no les importaba en absoluto. Ya habría tiempo para interrogar, torturar, desaparecer o descartar, según fuera el caso. El asunto era que no quedara nadie afuera.

Ese miércoles 9 de junio, un grupo de secuestradores integrados por miembros del Ejército y de la Policía Federal secuestrarían primero a Alicia Villaverde, mientras estaba trabajando en la oficina de Compras de la Subsecretaría de Obras Públicas de la Provincia. Casi al mismo tiempo, otra comisión de detención se llevó de la casa de la docente de Servicio Social, Susana Mujica, a Cecilia Vecchi, Darío Altomaro y Lucio Espíndola. Susana no estaba en su casa y recién la encontrarían allí cerca de la medianoche. También se la llevarían secuestrada y, al igual que su alumna Cecilia, serían asesinadas y aún hoy permanecen desaparecidas. Alicia, Dario y Lucio eran miembros de la compañía de teatro “Génesis”, de mucho renombre en aquel entonces y en el cual el Ejército tenía sus ojos puestos. Hay pruebas, también, de que Susana y Cecilia no sólo compartían espacio y tiempo en la carrera de Servicio Social de la UNCo sino que eran activas militantes del PRT. Sea por relación familiar, amistosa o de militancia, todos ellos estaban vinculados entre sí.

También estaban relacionados con Alicia Pifarré, reconocida actriz y compañera de Alicia, Darío y Lucio en el grupo “Génesis”. Alicia militaba, además de actuar y cantar, en el PRT junto con Susana y Cecilia. Y como ellas también continúa desaparecida. Fue secuestrada aquella noche del 9 de junio, junto con su amiga Alicia Figueira mientras iban en el auto de esta última camino a la universidad.

Dos días después, el raid delicitivo continuará su tarea. Era la mañana del 11 de junio, cuando Mirta Tronelli cayó en manos de sus secuestradores de su lugar de trabajo en la Dirección de Turismo Social, cuyas oficinas estaban ubicadas en la galería Española. La subieron a un auto y se la llevaron. Al igual que su profesora Susana Mujica y su compañera de estudio Cecilia Vecchi, aún continúa desaparecida. Las tres fueron por identificadas por última vez en el centro clandestino de detención, tortura y muerte “La Escuelita” de Bahía Blanca. Antes había pasado, junto con sus compañeros y compañeras, por “La Escuelita” de Neuquén ubicada en los fondos del Batallón ubicado sobre ruta 22.

Ese viernes 11 de junio también fueron secuestrados Gladys Sepúlveda, Virginia Recchia y Carlos Schedan. Virginia y Carlos estaban casados, y este último había sido un activo militante del PRT. Sería visto con vida por última vez en La Escuelita de Bahía Blanca. A aquel centro clandestino de detención también serían llevadas, Eva Libertad Garrido, Élida Sifuentes y Nora Rivera, secuestradas al día siguiente; el mismo 12 de junio en el que comenzaría el denominado Operativo Cutral Có.

Terror en la comarca
Cuando el reloj apenas había pasado las 20 del lunes 14 de junio, la etapa más intensa del operativo Cutral Có se ponía en marcha. Al menos catorce hombres y una mujer serían secuestrados en poco más de ocho horas, por tres comisiones de detención que actuaron conjuntamente con sendos grupos de tareas. El centro de operaciones sería la Comisaría Cuarta de Cutral Có cuyo jefe era el comisario Héctor Mendoza, detenido recién el año pasado luego de estar prófugo desde que se ordenara su arresto en agosto de 2008. Desde la capital neuquina viajaron ese día el capitán Roberto Maier, entre otros oficiales y suboficiales, apoyados por decenas de soldados del Ejército y agentes de la Policía Provincial.

El operativo fue llevado a cabo de manera coordinada por grupos de tarea y comisiones de detención, que no eran lo mismo aunque secuestraban igual. Estas últimas estaban conformadas por personal del Ejército y de la Policía, quienes actuaban vestidos de civil o con uniforme, y generalmente se identificaban al practicar las detenciones. Actuaban apoyados por personal policial y/o militar y vehículos con identificación oficial. En cambio, losgrupos de tarea operaban de manera clandestina y mucho más violenta, en vehículos civiles, sin identificación o con identificaciones falsas, y sus integrantes actuaban vestidos de civil, con el rostro oculto (utilizando capuchas, bufandas, pañuelos) o directamente disfrazados. Estos grupos solían estar conformados por personal civil dependiente del Ejército y de la Policías Federal y Provincial, y hay testimonios que indican que posiblemente hayan participado sujetos que no eran integrantes de ninguna fuerza armada, a cambio de dinero o influencias.

Como decíamos recién, el operativo intensificó su labor recién iniciada la noche de aquel 14 de junio. Sin embargo, ese lunes por la madrugada, muy temprano, el mismo grupo de tareas que había secuestrado a Arlene Seguel había vuelto a las calles. Esta vez, a llevarse ilegalmente detenido a Carlos Chávez, que se encontraba durmiendo en la casa de sus suegros, ubicada en Alem 649 de Cutral Có. Un rato antes de ello, cerca de las 3 de la mañana, el comando había iniciado su raid rompiendo una ventana de la casa de Herminio Mario Fuentes, forzándolo a abrir la puerta a punta de pistola. Los secuestradores tenían el dato de que allí se habían realizado reuniones políticas del ERP encabezadas por un hombre apodado “Cacho”.

Pero Cacho no estaba. Quien usaba ese nombre de guerra era Julio Isabelino Galarza, y ya había huido de Cutral Có apenas se enteró del secuestro de Arlene, su compañera militante, ocurrido dos días antes. No obstante, sería secuestrado y desaparecido un año más tarde en alguna otra parte del país por las fuerzas represoras que en aquel entonces gobernaban el territorio. Los integrantes del grupo de tareas no tenían muy en claro quién era Cacho, pero sí que las reuniones que se habían realizado en el galpón que Fuentes tenía al fondo de su casa había estado Carlos Chávez junto con otros militantes, por quienes irían unas horas después.

La hipótesis represiva
Según los represores, los jóvenes Pedro Daniel Maidana, José Delineo Méndez, Octavio Méndez, Sergio Méndez Saavedra, Dora Seguel y Miguel Ángel Pincheira integraban la supuesta célula del PRT-ERP junto con Arlene Seguel, Carlos Chavez y Julio Isabelino Galarza, entre otros. Y esa célula estaba conectada con Neuquén, por lo menos, a través de Arlene, estudiante de la carrera de Servicio Social en la UNCo. Sin embargo, no sólo militantes políticos se llevaron en este operativo; mucho menos se llevaron solamente a militantes del ERP. Cutral Có era un lugar muy pequeño en ese entonces y las relaciones personales de los estudiantes y trabajadores se abría como un abanico al momento de establecer conexiones. Fue por eso que varias víctimas de este operativo de secuestros lo fueron por conocer a uno o ser amigo del otro; por militar en actividades sociales en los barrios o por hacerlo a través de iglesias. Motivos todos ellos más que suficiente para ser víctima directa del plan genocida que, entre 1974 y 1983, intentó “reorganizar” una sociedad en base a la destrucción literal de la existente.

El terror se expande
Al anochecer de aquel lunes 14 de junio, un grupo de tareas irrumpió en la casa de Sergio Méndez Saavedra, quien fue sujetado violentamente a punta de pistola y obligado a subir a un vehículo particular para ser llevado rumbo a la Comisaría: allí serían llevadas una a una las víctimas de este operativo para comenzar a ser torturadas. Junto a él estaba Carlos Chávez, desfigurado y prácticamente irreconocible por los golpes. 

Minutos más tarde, en otra parte de la ciudad una comisión de detención ingresaba junto a un grupo de tareas en la vivienda de la familia Méndez en busca de José Delineo. Pero no lo encontrarían allí ya que estaba haciendo el servicio militar en Junín de los Andes, donde igualmente sería detenido sólo unas horas más tarde. 

De la casa de los Méndez, la comisión de detención se dirigió rumbo a la Escuela Comercial Nocturna Margarita Paez de Cutral Có, donde detuvieron a Octavio Omar Méndez, el hermano de 15 años de José Delineo, y Dora Seguel, quien tenía 16. Prácticamente al mismo tiempo, un grupo de tareas irrumpía en el domicilio de la familia Maidana en busca de Pedro, a quien no encontrarían ya que estaba ingresando a clases en la ENET N° 1 de Plaza Huincul. A quien sí se llevaron de esa casa fue a su hermano de 17, Juan Carlos, con la expectativa de obtener información a fuerza de tortura.

Mientras esto sucedía, otra comisión de detención comandada por el capitán Roberto Maier se llevaba detenido a Pedro Maidana de la ENET, frente a los ojos testigos de varios de sus compañeros. La casa de la familia Seguel, por otra parte, sería nuevamente allanada, llevándose a José Elizalde, padre de las hermanas ya detenidas, rumbo a la Comisaría Cuarta de Cutral Có. En esa seccional, en espacio de una hora, confluirían todas las víctimas. Lo mismo sucedería, aunque no hay precisiones al respecto, con una persona llamadaRubén Bascuñán y un hombre de apellido Ortega. Así, a esta altura de la noche, sólo quedaban por detener Guillermo Almarza, Francisco Tomasevich y Emiliano Cantillana, quienes serían aprehendidos violentamente en sus hogares, durante la madrugada del martes 15 por fuerzas del Ejército y de la Policía de Neuquén. Los tres fueron llevados junto a los demás a la comisaría.

Rumbo a Neuquén
En la seccional policial de Cutral Có, todas las víctimas fueron golpeadas y torturadas mientras eran interrogadas acerca de vinculaciones propias y ajenas a la política. Algunos con tal intensidad, como Pedro Maidana, que tuvo que ser llevado al Hospital para ser atendido. Al amanecer del martes 15, casi todos los jóvenes secuestrados serían subidos a un camión celular de la Policía Provincial, para ser trasladados en caravana rumbo a Neuquén capital. Pedro Maidana sería llevado en una ambulancia por el estado en el que quedó luego de la tortura. Juan Carlos Maidana, Octavio Omar Méndez y José Seguel serían liberados ese día en aquella comarca y a José Delineo Méndez lo trasladaron directamente de Junín de los Andes a Neuquén, mientras que Argentina Seguel habría de ser detenida en esta capital mientras averiguaba por el paradero de su hermana detenida el sábado anterior.

Así, el Operativo Cutral Có concluía su etapa de secuestros con por lo menos 17 personas detenidas violenta e ilegalmente. La mayoría de ellos pasaría primero por la U9 y luego por La Escuelita de Neuquén. Algunos habrían de ser llevados también a La Escuelita de Bahía Blanca y luego a la U6, la cárcel de Rawson. La mayoría de las víctimas secuestradas en la comarca fueron reunidas con las capturadas por el aparato genocida en Neuquén capital durante el operativo iniciado cinco días antes. Según la hipótesis del Ejército, todos estos jóvenes estaban vinculados entre sí a partir de su pertenencia (real o imaginada en la mente criminal) al PRT-ERP.

José Delineo Méndez, Carlos Cháves, Arlene Seguel y Miguel Angel Pincheira continúan desaparecidos.






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