lunes, 1 de octubre de 2012

La clase media: la historia y sus repeticiones

Por: Ricardo Foster - http://www.infonews.com/2012/09/28/politica-40531-la-clase-media-la-historia-y-sus-repeticiones.php


Siempre es necesario tomar una cierta distancia de los acontecimientos como para poder abordarlos eludiendo la sobredeterminación que surge de las demandas del día a día. Ir un poco más allá del impacto supone aceptar el desafío del análisis menos exaltado por la potencia de los hechos y más inclinado por intentar pensar causas y posibles consecuencias. Hace unos pocos meses, y en este mismo espacio, intenté reflexionar sobre la primera de las movidas caceroleras –minoritaria en aquel momento– de un sector de las clases medias urbanas –principalmente porteña y de las zonas más pudientes de la Capital–, ahora quisiera retomar y reformular algunos de los planteos allí efectuados después de la más que significativa, cuantitativa y cualitativamente, protesta del jueves 21 que, y eso más allá o más acá de quién o quiénes la reivindiquen o defenestren, ha venido a redefinir, en una medida no menor, el clima político y cultural-simbólico cuya anterior inflexión hay que ir a buscarla a octubre del 2011 cuando el kirchnerismo hizo una elección histórica. Para decirlo sin medias tintas: ese clima ha variado y nos enfrentamos a nuevos desafíos que no pueden insistir con fórmulas que ya no representan esos cambios de sensibilidad. Lejos de aquellos que intentan “interpretar” el golpeteo insistente de las cacerolas como el punto de cierre de una etapa histórica –algo así como el fin anunciado de lo inaugurado en mayo de 2003–, más lejos de aquellos otros que desde los medios hegemónicos fogonean sin disimulos la emergencia de una retórica del odio, se vuelve indispensable recuperar el sentido de la memoria y de la comparación para no dejar que oscuras repeticiones sigan desplegándose en el interior de una vida social infectada por resentimientos autodestructivos y lógicas del olvido que suelen habitar los pasadizos laberínticos de las conciencias de una parte no menor de nuestra clase media que, en ocasiones que se reiteran, confunden lógica democrática con ímpetus destituyentes, como si su sola manifestación callejera y ruidosa pudiese compensar lo que no logran en las urnas.
Cuando la historia parece repetirse, cuando una suerte de déjà vu invade la escena del presente, regresan aquellas palabras célebres de Karl Marx estampadas, de una vez y para siempre siguiendo su antigua afición shakesperiana, en El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte: la historia se da dos veces, la primera como tragedia y la segunda como comedia. Si bien el autor de Das Kapital pensaba en el ilustre Napoleón y en su bizarro sobrino y afirmaba haber leído esa frase en Hegel, acabó siendo aplicada a diestra y siniestra ante la tozuda insistencia de las sociedades a efectuar extrañas piruetas repetitivas aunque bajo la implacable maquinaria de una realidad histórica que suele impedir que esas falsas copias alcancen la prosapia de sus antecesoras. La farsa que, por lo general, envuelve a la repetición del original nos recuerda, se lo recordaba a Marx, que los momentos “heroicos” no llevan, en su interior, la facultad de regresar, bajo otras condiciones y circunstancias, como si nada hubiera sucedido entre el acontecimiento decisivo y su intento de imitación. Entre la figura deslumbrante de Napoleón Bonaparte –aquel que cuando pasó montado a caballo bajo el balcón de la casa de Hegel en Jena, le hizo decir al filósofo alemán que “acababa de ver pasar al Espíritu de la historia”– y la de su sobrino, aquel del golpe de Estado de 1850, media, según la interpretación de Marx, la distancia que existe entre el drama y la comedia.
Una cosa era la burguesía de la Revolución Francesa y otra, muy distinta, aquella otra burguesía de la restauración monárquica de la época de los orleanistas. La primera había venido a conmover los cimientos del Antiguo Régimen y había logrado, jacobinismo de por medio y filosofía ilustrada, descabezar –literalmente– los restos de feudalismo monárquico inaugurando otra época de la historia que dejaría sus marcas en la vastedad de las geografías y, también, en una aldea lejana del fin del mundo donde llegaron las ideas fulgurantes de la emancipación humana. La segunda, oportunista y filistea, traicionando los ideales de la Revolución de 1848, la última en la que las barricadas parisinas devolvieron la imagen de un “pueblo” equivalente al Tercer Estado de los tiempos de la Gran Revolución, acabaría por rendirle culto y pleitesía a la copia del tío, ese esperpento de emperador que creyó representar el nuevo drama de la historia y terminó por darle letra a la comedia.
Lo cierto es que la reiteración cacerolera, la convocatoria –esta vez muchísimo más amplia que la anterior– de los vecinos de algunas esquinas emblemáticas de la opulencia porteña sumada al repiqueteo obsesivo de los medios de comunicación hegemónicos, expresó fundamentalmente, salvando quizás algunos imprecisos reclamos toscamente formulados, la persistencia del qualunquismo sobrante de sectores de la clase media que siguen comprendiendo el mundo desde las alturas de su ombliguismo. Pero también puso de manifiesto una debilidad no menor por parte del Gobierno a la hora de buscar interpelar a esos sectores. Sin sobredimensionar la protesta pero tampoco sin subestimarla, se vuelve imperioso tomar nota de ella para, como se hizo en anteriores circunstancias mucho más difíciles, implementar aquellas políticas que sigan desplegando el rumbo transformador sosteniéndose en la decisiva diferencia que existe entre el proyecto del kirchnerismo y las fuerzas regresivas que se entrelazan con el ruido de las cacerolas. No se trata de escuchar el canto de sirena de quienes, incluso desde el interior del oficialismo, sugieren la ya conocida lógica del repliegue y la política de las concesiones como camino seguro a la clausura del ímpetu profundamente renovador de la vida nacional que, de modo imprevisto, emergió en el 2003. Se trata, en todo caso, de tomar nota de la densidad de la protesta, de su movilización saturada de prejuicio y odio pero también de la confluencia problemática de diferentes actitudes y posicionamientos que van desde francas actitudes golpistas hasta el creciente temor frente a una vida cotidiana atravesada por la disolvente presencia de lo delincuencial. La clase media, en su diversidad, se suele alimentar con un poco de cada uno de los condimentos que se vieron el jueves 21, todos juntos la transforman en una abigarrada masa que busca embestir contra lo que identifica como causante principal de todos sus “males”. Entre el dólar, fetiche de los fetiches, la inseguridad –matriz de todos los miedos–, la inflación, el machaque permanente de los medios hegemónicos y la trama de prejuicios que mezclan el gorilismo con el racismo se cocinó el odio visceral hacia un gobierno que, aunque no lo puedan siquiera pensar ni decir, sacó al país de la catástrofe de los noventa. Y principalmente recompuso la estabilidad de la propia clase media.
No resisto, nuevamente, la tentación de citar largamente a Nicolás Casullo que, en un artículo memorable –“Qué clase mi clase sin clase”– publicado apenas unos días después del estallido de diciembre de 2001, dejó constancia, entre jocosa e irónica, del carácter tan “original” de nuestra bendita clase media. Un artículo que, más allá del tiempo transcurrido y del cambio esencial de la escena político-económica-cultural, nos permite, a través de la maestría analítica y el desparpajo de Casullo, capturar mejor el imaginario que sigue recorriendo a esos sectores que se lanzan al combate en defensa de su majestad el dólar y que se creen herederos de aquellos burgueses norteamericanos que se rebelaron contra la suba del impuesto al té en los albores de la independencia estadounidense.
“Así es –escribe Casullo–, se trata de auto-orientarnos en un presente tenebroso, teniendo claro únicamente que nuestra inspiración se agiganta cuando nos topamos, de tanto en tanto, con el protagonismo de los descuajeringados ‘segmentos’ de clase media. Representantes diversos de las clases medias sobre todo capitalinas, con su protesta y cacerolas en las calles del estío y diciendo al resto de la familia después de agarrar la champañera y un tenedor salgo y vuelvo voy a voltear a un presidente déjenme la cena arriba de la heladera. En esa estamos. Digo, de pronto encontrarse no ya con Walter Benjamin o Michel Foucault sino persiguiendo el arcano cultural de tía Matilde.
“Si uno hace historia de esta clase media, historia barata, que no cuesta mucho, gratis diría cuando tenemos el sueldo encanutado, podría argumentarse: una clase media que viene de un radiante y a la vez penumbroso viaje. Viene desde aquella su ingenua estación inaugural de los años 50, donde él se puso el sombrero y la corbata con alfiles, ella la permanente y la pollera tubo, y ambos salieron casi virginales pero envenenados a festejar en la Plaza de Mayo la caída de Perón al grito de ‘no venimos por decreto ni nos pagan el boleto’. Cancioncilla tan escueta como cierta, interrumpida por saltos en ronda a la Pirámide para entonar ‘ay, ay, ay, que lo aguante Paraguay’ sin ningún tipo de grosería ni mala palabra con las que hoy se luce cualquier animador de pantalla pero nunca mi padre.
“Después la clase volvió a meterse en casa para advertir, con menos recelo, que los morochos sobrevivían a todos los insecticidas ideológicos y censuras, y para dedicarse no sin cierto cansino asombro a departamentos en consorcios, fiats en cuotas, palmitos con salsa golf y vino rosado. Recién a fines de los 60, principios de los 70 el gran estamento medio recibió la primera monografía fuerte a componer, de la cual culturalmente no se repuso nunca jamás, para entrar en cambio en el jolgorio y la confusión liberadora de distintos eros. Fue cuando los hijos, ya grandulones, arruinaron cada cena o almuerzo dominguero con la ‘nacionalización de las clases medias’, al grito en el comedor en L de ‘duro, duro, vivan los montoneros que mataron a Aramburu’.
“Tamaña reivindicación de arrabaleros no estaba en los cálculos de la clase media blanca de abuelos migradores, pero nadie se arredró en la cabecera de las mesas –ni escurrió el cuerpo en la patriada hay que admitirlo– aunque apenas entendiesen la metamorfosis de la nena que además copulaba en serie con novios maoístas, peronistas y con dudosos nuevos cristianos (…). Tiempo y silencio le costó a la clase volver a salir otra vez a la Plaza después de esa canita al aire. Prefirió desde el 76 salir a Europa, a Miami, o a la frontera del norte misionero en largas columnas de autos compradores de TV a color, al grito desaforado en los embotellamientos de ‘Argentina, Argentina’ tal vez porque también en colores habían sido los goles de Kempes”. Y así siguió saliendo la clase media en otros días “memorables” de las crónicas argentinas (para vitorear a un general beodo que nos llevó a la guerra; para acompañar y desilusionarse en Semana Santa de 1987 y regresando en “orden” aunque confundida a su casa para no salir, para no “vérsela junta, sobre el asfalto, por quince larguísimos años”.
Y así sigue Casullo recorriendo la historia entre trágica y humorística de quien le ha dado a la Argentina una representación de sí misma que, como se ha dicho en diversas oportunidades, la mostraba como la Europa extraviada en medio de la barbarie de un continente incomprensible, intraducible a sus parámetros y poblado de “cabecitas negras”. Casullo no dejaría, mientras intentaba calibrar lo que sucedía en las calles de una Buenos Aires tórrida e insurrecta, de interrogarse por la deriva de una clase media que, bajo los sones del impulso y la inconciencia de quien siempre se siente fuera de toda responsabilidad, contribuía a hacer saltar por los aires a un gobierno impresentable y en nombre de una “república perdida” a la que ella, eso era seguro, no había hecho nada por encontrar. Nunca abandonó su raigal escepticismo ante los acontecimientos de ese diciembre histórico y se alejó de aquellos otros que los vieron, a esos mismos sucesos, bajo la fantasmagórica figura de la insurrección popular y el grito libertario. Le doy de nuevo la palabra a Casullo para que termine su pintura antológica: “La propia historia que relato –antojadiza, falsa, liviana, inoportuna– devela el interesante claroscuro de la clase analizada. Sus extrañas medias tintas. Sus románticas luces y sombras espirituales. Sus insondables claros de luna. Sus materialistas intra-contradicciones objetivas, diríamos allá por 1972 donde todo era salvable. Ahí está cenicienta y ramera con su fuerza y su talón de Aquiles. Llama a las revoluciones pero un plazo fijo la embota como una niña enamorada adentro de un granero. Ahora su lógica navega al compás de movileros descerebrados, cámaras amarillas de Crónica TV, al ritmo de su justa furia por dólares encarcelados, por su real hartazgo de una clase política que nada hizo cuando el país desapareció, sino que casi se fue con él. A lo mejor algún día pueda volver a contar su biografía. Igual que antes, allá por los 50, cuando no había salido del patio de magnolias”.
Por supuesto que, más allá de la ironía, el análisis de Nicolás Casullo, al que seguimos leyendo con apasionado interés, implica una intervención muy aguda y crítica respecto de las diferentes valorizaciones que se hicieron de la irrupción de la clase media porteña que, cacerolas en mano, salió a “voltear a un presidente” y, de paso, a exigir que le devolviesen sus mágicos y envenenados dólares y que, por esas extravagancias propias de la historia argentina, se encontró, por única e insólita vez, con esos mismos “cabecitas negras” de los suburbios tan temidos que también se derramaron sobre Buenos Aires para manifestar sus insoportables condiciones de vida. “Piquete y cacerola… la lucha es una sola”, eso se llegó a cantar en algunas esquinas emblemáticas de una ciudad incendiada que no sabía si estaba en medio de una fiesta libertaria o asistiendo al fin de los tiempos. Casullo nunca dejó de inquietarse ante los cambios de humor de la clase media del mismo modo que no se entusiasmó con los aires insurreccionalistas y asamblearios que tanto impacto causaron en algunos soñadores irredentos de revoluciones perdidas.
Si bien para él, diciembre de 2001 constituyó un acontecimiento parteaguas porque le puso un punto final al jolgorio menemista al mismo tiempo que hizo estallar por los aires las ilusiones liberal republicanas de la progresía, sus opacidades, sus zonas oscuras y regresivas se confundieron con los momentos de rebelión hasta ofrecer un escenario argentino que nadie atinaba a intuir hacia dónde acabaría yendo. La irrupción de Néstor Kirchner, que tanto le impactó, no estaba en el horizonte de nadie ni mucho menos el giro decisivo, en términos históricos, que vendría a desplegar en un país desorbitado y desorientado. A Casullo le siguió interesando el debate, de algún modo abortado, sobre esos meses del verano tórrido del 2001-2002 y, en diversas ocasiones (aparición del falso ingeniero Blumberg, cacerolas campestres, etc.), creyó descubrir una vez más la irredenta tendencia de la clase media a regresar sobre su fondo qualunquista nunca del todo extinguido.
Seguramente, y porque llegó a ser testigo de la rebelión gauchomediática de 2008, hubiera contemplado la “repetición” de esos fulgores como la evidencia de un resentimiento imposibilitado de reencontrarse con aquellas esperanzas de desbancar al tan odiado populismo. Pero también hubiera alertado sobre ciertas impericias gubernamentales a la hora de comunicar con inteligencia el sentido y el porqué de algunas medidas que tanto perturban y escandalizan a la clase media. Hubiera, con su escritura crítica y aguda, advertido contra la subestimación del poder de fuego de los grandes medios de comunicación señalando que el proceso de transformación seguía requiriendo una insistente intervención político-cultural capaz de seguir disputando sentido común. Seguramente, como atento lector de Marx y de otros autores de la tradición crítica, se habría detenido en el pasaje de la tragedia a la farsa destacando los peligros que la lógica del vodevil y del grotesco tienen a la hora de movilizar a determinados sectores sociales que guían su brújula existencial desde un profundo cuentapropismo moral. Casullo, en todo caso y luego de ironizar alrededor de los caceroleros nostálgicos de un país de propietarios, giraría su mirada hacia el propio kirchnerismo para decirle que no se duerma en los laureles del 54%. Jauretcheanamente no dejaría de recorrer, una tras otra, todas las zonceras del medio pelo al mismo tiempo que insistiría con seguir prestándoles la debida atención a los verdaderos artífices de la conspiración. Para él, cuya pluma inventó aquello de “clima destituyente”, la farsa, cuando no se la desarticula, puede convertirse en tragedia. Hasta ahora el Gobierno ha sabido encontrar los caminos adecuados en momentos de encrucijadas. Y lo ha hecho doblando la apuesta transformadora. Tal vez ahí radique su fuerza para seguir desactivando la lógica del resentimiento, esa misma que se vio en Callao y Santa Fe cuando una patota de “buenos vecinos” pasó de la violencia retórica a la violencia física en la primera y esperpéntica caceroleada de junio, y las últimas expresiones, ahora con un flujo más masivo de “ciudadanos alarmados ante tanto autoritarismo gubernamental”, de una extrema violencia retórica que desnuda lo que algunos “republicanos” sueñan con hacer si alcanzan, de nuevo, el poder en el país. Impedirlo es nuestra responsabilidad. Incluso en beneficio de la propia clase media que, aunque lo haya olvidado sistemáticamente, suele ser dolorosamente sacudida y perjudicada por los eternos cultores de la “República verdadera”.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Cacerolas en barrio norte: La iracundia de los egoístas

Oscar Gonzalez - http://www.infonews.com/2012/09/27/politica-40381-la-iracundia-de-los-egoistas.php 

El país soporta una dictadura, las libertades individuales están siendo avasalladas, se obliga a callar a quienes piensan distinto, la vida privada de las personas ha sido invadida por el Estado y el régimen político vigente se parece cada vez más a una monarquía absoluta. Es increíble que todo esto tenga alguna verosimilitud para alguien. Pero si se presta atención al discurso que a diario construye la prensa de negocios y que reprodujeron algunos enojados que hace unos días batieron cacerolas, habría dos países: uno real, en el que se reprime y se confisca la propiedad privada, y otro, de mentiras, en el que vive una inmensa mayoría de incautos, víctimas del engaño y la manipulación, que han votado a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Alrededor de esta producción de sentido se está erigiendo un siniestro muro de odio e intolerancia que se emparienta más con el “viva la muerte” del falangista español José Millán Astray que con el debate democrático. Es probable que no todos los quejosos compartan esta y otras consignas igualmente abyectas; quizás entre quienes rechazaron la convocatoria haya algunos críticos del gobierno. Es que la sociedad argentina es más plural y múltiple que las simplificaciones de esa buscada polarización, y de lo que se trata es de que el disenso, por enconado que fuere, no lleve al desprecio y la desvalorización hacia las mayorías que se sienten contenidas y beneficiadas por las políticas de este gobierno.

En la cobertura periodística de las protestas se mostró una escena que se reiteró con varios manifestantes: preguntados cómo y con qué fuerza –policial, de gendarmería, etc.− el gobierno reprime, la respuesta fue que lo hace con… ¡¡la AFIP!! De modo que el ente estatal recaudador sería el instrumento de que se vale el gobierno para perseguir opositores. Por disparatada que suene, la interpretación fue instalada por los diarios de negocios, que imaginan el empeño oficial en detectar evasores –y no precisamente a los más pequeños− como una suerte de venganza contra los que critican al gobierno. La prensa insidiosa intenta así deslegitimar el cobro de impuestos a los que más tienen, una tarea que consideran persecutoria, del mismo modo que considera un ataque a las inversiones privadas la recuperación de YPF y, antes, la recuperación del sistema previsional.

Igualmente, se aduce que la regulación en la compra de dólares, implementada cuando la economía mundial se derrumba, es un abuso de poder, siendo que se trata del ejercicio de una atribución absolutamente legítima de cualquier país del mundo que protege sus reservas.

Otra declaración pública que registraron las cámaras fue la del manifestante que pedía ayuda exterior, “porque nosotros somos amigos de los EE UU y porque es un país líder en el mundo”. Mejor no conjeturar qué tipo de ayuda esperaba recibir el entrevistado que, de paso, parecía ignorar que aquel país, como todas las potencias capitalistas, considera la evasión impositiva un delito grave, que se castiga con prisión y al que persiguen tenazmente y escudriñando sin piedad las propiedades y negocios de los particulares.

Guillermo O'Donnell, que en sus últimos años fue opositor al gobierno, afirmaba que la mayor fuente de inestabilidad de la democracia en la Argentina era la mezquindad de sus clases dominantes para aceptar un mejor y más equitativo reparto de la renta nacional. Los recursos naturales y humanos que posee el país tornaban inexplicable a los ojos del mundo los golpes de Estado, las dictaduras militares y la inequidad y la pobreza. Pero la observación de O’Donnell no es para nada novedosa si se la refiere, también, al resto de América Latina: los golpes militares que han asolado la región tienen ese origen común. Y los gobiernos populares y reformistas surgidos en los últimos años sufren, de una manera u otra, el asedio de quienes se niegan a ceder un solo privilegio.

La resistencia feroz a pagar impuestos muestra el elevado grado de egoísmo social de estos sectores y la arraigada convicción de que el Estado debe ser un instrumento a su servicio. Así ha sido durante muchos años, mientras que en la base de la pirámide social los impuestos al consumo son una obligación ineludible para la inmensa mayoría. De modo que el proyecto que subyace en quienes le quitan todo valor a las políticas redistributivas, incluso como palanca de la economía, es el de un Estado y un país empobrecidos con islas de riqueza antagónicas con las políticas de solidaridad e inclusión.

Algunos de los dirigentes opositores que se sienten interpelados por las protestas y que sueñan con encabezarlas son portadores, precisamente, de ese proyecto de país; otros, con tradiciones políticas diversas, tendrán que decidir si la caza del voto justifica la enajenación de principios o confrontan desde una programática propia. Para quienes defendemos el proyecto nacional en marcha y su profundización, hay una enorme tarea pedagógica y política que comienza por extender en la sociedad la convicción de que todos, y de manera equitativa, debemos contribuir a construir un país más igualitario, más humano, donde la libertad no esté coartada por la pobreza y la exclusión de los bienes materiales y simbólicos que hacen a la condición de ciudadanía.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Argentina: el secreto del odio

LUIGI LOVECCHIO.* - www.losbuenosvecinos.com.ar

El odio hacia la presidenta de la Argentina —o hacia Chávez o cualquier presidente que conduzca una  política de carácter nacional y popular— tiene un secreto cuando es publicado en los medios periodísticos:  es el comportamiento de quienes reciben las informaciones. Los editores saben de eso y lo guardan bajo siete llaves; aunque  ese  secreto no elimina los hechos, que conviven a la vista de quienes saben verlo.

Lo conocen bien los varios Magnetto, Mitre, Fontevecchia y demás directores a sueldo que pueblan las redacciones de todos los medios de comunicación del mundo sintonizados sobre la misma línea editorial.

Las columnas de Jorge Fontevecchia pueden ser un ejemplo: en sus escritos el CEO de editorial Perfil camina al borde de la verdad, pero desviando la mirada en el último tramo hacia la conveniencia de los intereses personales. Sus dos últimas columnas no han sido la excepción al ignorar que la mayoría de los caceroleros reclaman a la presidenta medidas absurdas y pocos claras —aparte de abundante insultos  groseros.

Reclaman por la inseguridad y se olvidan que la Argentina es uno de los tres países más seguros de la  región, incluyendo Estados Unidos. Tal vez sólo algunos saben que también es uno de los países con menor pobreza[1]; la segunda después de Canadá, y lleva la delantera en la relación entre sueldos y poder adquisitivo, comparando con los sueldos de todos los países de América Latina. 


Eliminando estos tres ejes de la protesta, sólo quedan, como tema de los caceroleros, la corrupción, el asunto dólar y el odio injustificado.

La corrupción se puede demostrar que no lo es. Este es el gobierno que más dinero público ha empleado en activar la economía, en acumular reservas, en satisfacer asistencia social, en pagar jubilaciones, en incluir más de dos millones de nuevos jubilados, en la asignación universal por hijos, en subsidiar las  tarifas de los servicio público como el gas, la electricidad, el transporte, en pagar las deuda externa tildada de incobrable por los anteriores gobiernos.

Al ver tantos logros acertados, viene uno a preguntarse dónde iba a parar tanto dinero que ahora alcanza  para pagar todas las obligaciones (sociales o no) que antes se descuidaban. Aumentó el PBI, aumentaron los recursos, es verdad, mismo así antes había crisis y el dinero apenas alcanzaba para hacer funcionar al  país de manera muy reducida, y el país ofrecía el triste espectáculo de la pobreza exagerada.

Pero… ¿por qué el odio?

Al descorrer el telón y mirar con ojo imparcial y crítico el escenario de los medios de comunicación argentinos se descubre gran parte de la verdad. El odio a Cristina, las mentiras sobre pobreza e inseguridad se fomentó desde el primer día de aparición en el escenario político de los Kirchner y se ha ido sedimentando sutilmente  y sin pausas en el ánimo de quienes no tienen capacidad de análisis o viven distraídos y toman un mundo prestado o tienen intereses bien marcados con una política neoliberal y no aprueban, por distintas razones, las medidas económicas del gobierno.

Los medios de comunicación de la región están planificados para hacer creer a sus seguidores que el pensamiento brotó de su cerebro y la idea subsiguiente es que este pensamiento hace parte de su misma personalidad, le pertenece, porque olvida con el tiempo la lectura anterior o en qué medio leyó la información. En la prensa de la región abundan los meta-mensajes, de apariencia ingenua, que luego surten el efecto de una germinación agigantada en el ánimo de las personas. Obedeciendo a esa manera de comunicar, un simple delito pasa a ser una tragedia que se repite y repite.

Esta comunicación veraz, pero mentirosa en la dimensión de la ética comunicacional crea en el espectador un transfondo psicológico que lo prepara para recibir la impresión que en su país cunde la inseguridad. En el diario la Nación, Santiago Kovadloff, titula su columna: “Lo que la gente puso en  marcha”, aludiendo como  “gente” a los caceroleros. Luego añade en cursiva: “Pidió ser gobernada y no sometida. Más aún: dejó bien claro que no se dejará someter”. ¿Quién quiere someter a quién?, estimado Kovadloff.

Nadie somete a quienes piensan diferente aún cuando, quienes baten cacerolas, usan métodos de prepotencia dictatorial para imponer criterios casi extravagantes. El mensaje de Kovadloff deja implícito que el gobierno somete a  quienes no piensan igual —y de ahí el meta-mensaje malicioso que descansará en el pensamiento de más de uno de una manera tranquila e inofensiva.

Sin embargo quien leyó este título de La Nación no sabe que cayó en una trampa, que está asimilando una información que se grabará en su subconsciente de manera involuntaria cargando una mochila que un día despertará como  una idea propia. A este tipo de recado, el mismo lector, unirá  otros meta-mensajes que recibirá en tiempos diferentes; estos se sedimentarán como herencias activas, como haciendo parte de una memoria propia. Se recordarán todos juntos cuando ya está maduro el momento de la protesta. Momento que los mismos medios deciden con sutilezas en la manera de comunicar.

Las conclusiones son que nadie recuerda (o si lo recuerda no importa) que la Argentina es uno de los tres países más seguros de la región, tampoco importa si la pobreza es la menor y menos aún, que los sueldos de los argentinos son los mejores en poder adquisitivo y que este gobierno no gerencia la corrupción. No importa nada, aún cuando un empresario, CEO de Techint (Paolo Rocca), dice que los  sueldos de los operarios locales duplican a los mexicanos y casi triplican a los brasileños y que la Argentina es récord en poder adquisitivo.

Se podría seguir con los meta-mensajes hasta al infinito, como el de Perfil.com que dice: “El riesgo de  Cristina: ganar o perder todo”; o “El Gobierno usó Fútbol para Todos para descalificar los cacerolazos”, de La Nación.

Cada día aparecen mensaje demoledores que se acumulan de manera silenciosa en el ánimo de la gente, y ahí quedan, en estado embrionario hasta el momento de actuar. Cuando llega ese momento, la gente salta como un resorte cuando de manera casi invisible recibe la orden. Parece un cuento imposible pero  este es el grado de sofisticación de las comunicaciones actuales. Crear una cultura de las mentiras al volverlas creíbles.
Si hubiese una necesidad real como lo manifiestan los mensajes comunicacionales, el gobierno habría caído desde hace tiempo.

Me enoja la estupidez, pero con ella tenemos que convivir. Estúpidos son los diarios que escriben imprecisiones y los noticieros que dan informaciones malintencionadas. No es posible que se llamen “periodistas” quienes con toda intención y deslealtad escriben patrañas para fomentar el odio y sacar  provecho de la situación.

Ayer en una plaza de San Telmo tuve la oportunidad de hablar con una  pareja de  venezolanos; él tenia aspecto de ser un empleado de alguna multinacional, ella su esposa. Me comentaba que había oído a Aníbal Fernández hablar con mucho desprecio de la protesta en la Plaza de Mayo. Suspiré y le dije:
“Es una lucha desigual, los medios de comunicación mienten y deforman las informaciones, fomentando el odio entre argentinos. La libertad de prensa no autoriza las mentiras”.

Y añadí:
“El problema de la región es que fuertes intereses empresariales foráneos les interesa mantener el predominio de una política global en vez de una regional que permita el desarrollo del mercado interno. Esos monstruos gigantescos de los negocios compran todos los medios de comunicación de manera tal que los dueños de las empresas son apenas gerentes administradores de sus voluntades”.

La pareja esperaba un auto que llegó. Partieron de la plaza felicitando el encuentro. Pero yo continué mentalmente:
“El verdadero enemigo no es Magnetto ni Mitre, ni Fontevecchia, el verdadero enemigo son los poderosos intereses que descansan al norte e inquietan a la región para intentar desestabilizar sus políticas nacionales y populares por medio de las comunicaciones obligadas en llevar adelante la tarea.
“La Vuelta  de Obligado siempre es actual en este lado del mundo”.
__
1] Estadísticas Banco Mundial: http://www.bancomundial.org/es/country/argentina

Notas relacionadas:
En diario Perfil

En mismo medio.
——
* Periodista.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Argentina: Álbum de fotos de la Marcha "espontanea" de odio y cacerola paqueta

Jorge P. Colmán / APCS - http://www.matrizur.org/index.php?option=com_content&view=article&id=23386:argentina-album-de-fotos-de-la-marcha-qespontaneaq-de-odio-y-cacerola-paqueta-&catid=39:argentina&Itemid=59 

La historia cuenta que el 17 de octubre de 1945 la Plaza de Mayo se llenó con enormes columnas de trabajadores que llegaban mayoritariamente desde los arrabales del sur. Cipriano Reyes relató que los trabajadores de los frigoríficos se movilizaron como pudieron y a pesar de los obstáculos que el poder les puso en el camino. Los comunistas veían en esos morochos rostros a los "Sans Culotte" criollos y los llamaron "descamisados", y la oligarquía se horrorizó cuando estos pusieron "las patas en la fuente". Se movilizaron por la defensa de sus derechos y el amor a Perón que se hallaba preso en la Isla Martín García. 

Ayer la derecha tuvo su Plaza de Mayo, la contracara del 17 de octubre obrero y peronista. Vinieron mayoritariamente desde la coqueta zona norte de la ciudad, llegaron en sus autos y se estacionaron cómodamente, para luego marchar. Vinieron con sus carteles, pero los organizadores repartieron banderas celestes y blancas. No pisaron los canteritos, ni el césped, como tampoco pusieron "los pies en la fuente". Los movía el odio hacia los pobres, su antiperonismo visceral (devenido en Kirchnerismo) y el miedo a la pérdida de sus privilegios.
Nazi

martes, 11 de septiembre de 2012

LA POBREZA COMO VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS

POR ROBERTO BISSIO - http://www.cronicon.net/paginas/edicanter/Ediciones76/nota08.htm

Pob
Antes de firmar tratados internacionales de comercio o de inversión o de diseñar políticas fiscales, los gobiernos deben asegurar la coherencia de estas políticas con sus obligaciones de derechos humanos y evitar medidas "que creen, mantengan o aumenten la pobreza, internamente o fuera del propio territorio". Esto es necesario para conciliar la normativa internacional de derechos humanos con la realidad de pobreza en que vive la mayor parte de la población mundial.

Aunque éste y otros puntos -como la reafirmación del derecho al agua- son potencialmente controvertidos, la abogada chilena Magdalena Sepúlveda Carmona, relatora especial sobre la extrema pobreza de las Naciones Unidas, estampó la palabra "final" sobre el proyecto que acaba de enviar a los gobiernos para establecer "principios rectores sobre la extrema pobreza y los derechos humanos". Sepúlveda cree que habrá consenso y que el Consejo de Derechos Humanos aprobará en setiembre este conciso documento de veinticinco páginas donde resume ocho principios y cuatro requisitos para garantizar catorce derechos específicos de las personas que viven en la pobreza.

El documento está concebido como orientador de las políticas públicas, y, por lo tanto, dirigido a los gobiernos nacionales que deciden sobre ellas, pero también contiene secciones sobre las obligaciones de las grandes empresas trasnacionales.

Culmina así un largo proceso, iniciado en 2001, cuando la entonces Comisión (hoy Consejo) de Derechos Humanos encomendó a la Subcomisión de Promoción y Protección de los Derechos Humanos que definiera cómo aplicar las normas de derechos a la lucha contra la pobreza, que las Naciones Unidas consideran prioridad universal.

El Banco Mundial tiene una definición monetaria de la pobreza y ha establecido la frontera en los ingresos inferiores a un dólar por día (ahora ajustados a un dólar y cuarto). Según el enfoque de derechos humanos, en cambio, la pobreza es "una condición humana que se caracteriza por la privación continua o crónica de los recursos, la capacidad, las opciones, la seguridad y el poder".

La pobreza, dice el preámbulo de los "principios" a los que Sepúlveda ha dado forma definitiva, es "a la vez causa y consecuencia de violaciones de los derechos humanos". Los pobres "sufren muchas privaciones que se relacionan entre sí y se refuerzan mutuamente -como las condiciones de trabajo peligrosas, la insalubridad de la vivienda, la falta de alimentos nutritivos, el acceso desigual a la justicia, la falta de poder político y el limitado acceso a la atención de salud-, que les impiden hacer realidad sus derechos y perpetúan su pobreza".

De ahí que el primer principio que se postula es el de la dignidad humana, junto a "la indivisibilidad, relación mutua e interdependencia de los derechos humanos". Los restantes principios son la igualdad contra toda discriminación, que "incluye el derecho de ser protegidos contra el estigma negativo asociado a la situación de pobreza", la igualdad entre hombres y mujeres, los derechos del niño, la capacidad de actuación y autonomía de las personas que viven en pobreza, la participación y empoderamiento, la trasparencia y acceso a la información y la rendición de cuentas.

Basados en estos principios, los Estados deben adoptar estrategias nacionales para reducir la pobreza y lograr la integración social, con puntos de referencia y plazos claros y planes de acción bien definidos. Las políticas públicas deben dar "debida prioridad" a los pobres y las "instalaciones, bienes y servicios necesarios para el disfrute de los derechos humanos" deben ser "accesibles, adaptables, asequibles y de buena calidad".

Si bien todos los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales se aplican a los pobres, el documento ofrece una lista de "algunos derechos específicos cuyo disfrute por quienes viven en la pobreza es particularmente limitado o está especialmente menoscabado, y respecto de los cuales los Estados tienen con frecuencia políticas inadecuadas o contraproducentes". Entre éstos se cuentan el derecho al agua y el saneamiento, la alimentación, la salud y la educación, la vivienda, al trabajo y la seguridad social, entre otros esenciales para la dignidad, como el derecho a tener documentos de identidad.

Los Estados tienen la obligación ya mencionada de ser coherentes, solicitar asistencia internacional cuando sus esfuerzos no sean suficientes y asistir si están en condiciones de hacerlo, rindiendo cuenta de sus intervenciones.

"En un mundo caracterizado por un nivel sin precedentes de desarrollo económico, medios tecnológicos y recursos financieros, es un escándalo moral que millones de personas vivan en la extrema pobreza", dice el prefacio del documento. Cuando se lo apruebe, erradicar la pobreza extrema ya no será solo un deber moral, sino también una obligación jurídica.


Red del Tercer Mundo, septiembre de 2012.

 

 

lunes, 10 de septiembre de 2012

El mito del modelo de la India

Por Suranjana Nabar-Bhaduri *- http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-203012-2012-09-10.html 

India es presentada como ejemplo de una estrategia alternativa de desarrollo donde el crecimiento económico en las primeras etapas está conducido por el sector de servicios antes que impulsado por la actividad manufacturera. La prensa internacional ha destacado el ejemplar desempeño económico, proyectando al país como una de las economías de mercado emergentes que se apoderarán de la economía mundial. Como es esperable en un proceso de desarrollo, el peso del sector agrícola en el PIB disminuyó a lo largo del tiempo. Sin embargo, el sector industrial no ha evidenciado un alza significativa en su participación. Por el contrario, los servicios emergieron como el factor que más contribuyó al crecimiento económico de India, especialmente desde los años ’90. La evidencia sugiere que, entre 1993 y 2007, más del 60 por ciento del crecimiento del PIB indio estuvo impulsado por el sector servicios. El creciente peso de esas actividades es parcialmente el resultado de un aumento meteórico de la exportación de servicios, fundamentalmente software y la tercerización de servicios de información y servicio técnico. Este desempeño estuvo directamente asociado con el proceso de relocalización productiva en el mundo desarrollado y la capacidad de India para suministrar trabajadores de habla inglesa a salarios relativamente bajos. La balanza comercial y la cuenta corriente india muestran déficit persistentes y depende de las divisas provenientes de las exportaciones de servicios, las remesas y el ingreso de capitales financieros para sostener esa situación.

Cuando se evalúa la capacidad de este modelo de crecimiento para generar un desarrollo sostenible e inclusivo, el escenario está lejos de ser prometedor. La contribución del sector de servicios tercerizados a la creación de empleo ha sido minúscula, dado el tamaño de la fuerza de trabajo india y el hecho de que la mayor parte de esos trabajadores permanecen en áreas rurales y con baja calificación. Mientras que el total de la fuerza de trabajo india llega a los 450 millones, el empleo total en el sector tercerizado de servicios se ubica alrededor de los dos millones de trabajadores. El resto del empleo en el sector servicios corresponde a actividades de autoempleo de baja productividad, sin organización. Sin esfuerzos concretos de política para acelerar el crecimiento y la expansión de la agricultura y la industria, India no puede aprovechar la ventaja demográfica que le otorga una población relativamente joven suministrando empleo productivo para el crecimiento de ambas actividades y lograr que el proceso de crecimiento sea más inclusivo. En igual nivel de importancia se ubica la pregunta sobre cobertura de las necesidades de alimentos, vestimenta, inversión y productos industriales que deben constituir gran parte del consumo antes de alcanzar un nivel de vida lo suficientemente elevado.

Algunos analistas sostienen que los déficit de cuenta corriente y financieros de la India pueden ser financiados y sostenidos con los ingresos de la exportación de servicios, remesas y flujos de capitales, fundamentalmente inversiones de portafolio. Aunque India no está cerca de experimentar una crisis de balanza de pagos, esa argumentación ignora la restricción impuesta por la demanda externa. No hay garantías de que la fortaleza de la exportación de servicios pueda ser sostenida indefinidamente y generar las divisas suficientes para financiar los déficit crecientes. El principal destino de las exportaciones de servicios indios y la principal fuente de remesas –desde mediados de los años ’90– han sido Estados Unidos y Europa. La lenta recuperación de Estados Unidos, la recesión en Europa en el escenario de la crisis del euro y la posibilidad de leyes de inmigración más duras en Europa tienen el potencial para afectar las exportaciones de servicios de India y las remesas que ingresan al país. Incluso el potencial para incrementar los ingresos provenientes del Medio Oriente, otra fuente importante de remesas indias, se ha reducido con la desaceleración del boom del petróleo en esos países y el amesetamiento de la diáspora india en esa región. Además, los flujos de capitales de corto plazo aprecian el tipo de cambio real y profundizan el déficit comercial y en cuenta corriente. La persistencia de los grandes déficit puede reducir la confianza de los inversores y resultar en una reversión de los flujos y ataques especulativos sobre la moneda local.

Lo que necesita la economía india son políticas activas que estén direccionadas a acelerar el crecimiento y la expansión de la industria y la agricultura. Para eso se requiere más inversión en programas de investigación y desarrollo (I+D) a través de alianzas público-privadas, políticas de crédito que faciliten la renovación de las viejas e ineficientes maquinarias, el establecimiento de más instituciones financieras para el desarrollo y subsidios a empresas por invertir en I+D. La inversión pública, las políticas educativas, los programas de ayuda vocacional deben estar direccionadas a incrementar la capacitación laboral y la cantidad de empleos bien pagados y de alta productividad que permitan reducir la necesidad de importaciones así como la dependencia en la exportación de servicios, remesas y los inestables flujos de capitales.

También se requieren iniciativas para la creación de empleos, más integrales a través del desarrollo de infraestructura y programas de desarrollo rural. La estrategia de desarrollo de India tiene que ser una que promueva el crecimiento del mercado doméstico con el objetivo de mejorar el estándar de vida de la población sin chocar con la restricción externa. La estrategia de desarrollo de India no debe buscar solamente integrarse con los mercados globales mediante la dependencia en la exportación de servicios con bajos salarios que explota a sus trabajadores para beneficiar a los consumidores globales.

* Doctora en Economía. Frederick S. Pardee Center for the Study of the Longer-Range Future.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Ampliación e inclusión - Votar a los 16

Daniel Gonzalez Almandoz - http://www.prensamercosur.com.ar/apm/nota_completa.php?idnota=5655 

16El impulso dado desde espacios del kirchnerismo, en especial por el senador nacional Aníbal Fernández -autor del proyecto- a la posibilidad que adolescentes de entre 16 y 18 años adquieran el derecho de emitir su voto, fue parte de la agenda pública de la última semana.
A favor y en contra de la iniciativa se sumaron voces en un debate que, por momentos, mezcló, como gustan decir los contadores, peras con manzanas.
Mientras quienes apoyan esta propuesta avanzaron en sostener la importancia cívica de esta medida, sus detractores la redujeron a un oportunismo del gobierno, como si una iniciativa tan compleja tuviese una linealidad directa con la emisión directa del voto. Este oportunismo, que con un amplio grado de posibilidad está presente, se constituye sin embargo como una insuficiencia analítica: pensar que porque impulsan una ley todos los jóvenes van a votar al oficialismo, es como suponer que por los avances del radicalismo yrigoyenista toda la clase media y las anti-oligarquías votan a la UCR; o que todas las mujeres votan al justicialismo porque en su gestión se aprobó el derecho al voto femenino.
Más allá de las motivaciones coyunturales, la posibilidad de que este segmento juvenil pueda elegir autoridades es un emergente inevitable del cambio de época que atraviesa el mundo, y de manera particular, América Latina.
Los cambios en las matrices socio culturales de la región implicaron un fuerte retorno a la participación de jóvenes. Esta situación aún dista de ser algo generalizado pero representa una sustancial transformación de la situación dominante a fines del siglo pasado y los inicios del nuevo milenio. Se evidencia en diferentes instancias que, con distinto grado de institucionalidad, la juventud pretende discutir la cosa pública, por lo general a través de dispositivos impulsados por los consejos juveniles, e incorporan cada vez más campos de presencia.
Resulta interesante para entender, sobre todo parte de las insuficiencias señaladas por lo detractores de la idea, cómo la mayoría de los partidos políticos se expresan, aunque no siempre materialicen, a favor de la renovación en las instituciones.
Un claro ejemplo de esto lo constituye la senadora nacional por Mendoza Laura Montero (UCR), que en el marco de su campaña de promoción a favor de la reforma política -previo a la puesta en primer plan de la posibilidad de voto juvenil-, afirmó, de acuerdo a lo que reprodujo el portal www.parlamentario.com que “lo que proponemos es el cupo de jóvenes, que haya una mayor representación de los jóvenes. Esto es sumamente importante, porque lamentablemente para muchos la política ha sido algo secundario y suelen ver al sistema político como algo extraño, ajeno a la vida cotidiana. Nosotros debemos despertar en los jóvenes el interés por la política, incorporarlos desde su visión y hacerlos parte del sistema de los partidos políticos y de la política en general. Esto permitirá incorporar a nuestros jóvenes a la vida política y traer aires nuevos a los partidos políticos”.
Pero Montero, una de las espadas del ex vicepresidente Julio Cobos, no es una expresión aislada. La senadora nacional por Salta, Sonia Escudero -Bloque justicialista 8 de octubre-, presentó un proyecto en un sentido similar. Como indicó el sitio web de Qué pasa Salta, la iniciativa “plantea una modificación en el artículo 60 del Código Nacional Electoral, estableciendo que ‘Las listas que se presenten para los cargos a Diputados Nacionales deberán estar integradas por jóvenes de ambos sexos de hasta cuarenta años de edad cumplidos a la fecha de la elección en una proporción no menor al 30 por ciento de los cargos a elegir y garantizando que al menos uno de cada tres candidatos pertenezcan a esa franja etaria".
Entre sus argumentos, la legisladora salteña sostiene que “mientras la edad promedio de los argentinos es de 32,5 años, la edad promedio de la actual composición de la Cámara de Diputados es de 52 años”.
De estos impulsos dados por las dos fuerzas políticas mayoritarias en cuanto a su representación parlamentaria surgen dos preguntas iniciales: ¿cómo construir jóvenes comprometidos de manera cívica para ocupar, desde los 25 años, diversos roles y responsabilidades estatales a las cuales lleguen como resultado de voluntades populares y no como imposiciones partidocráticas que garantizan la reproducción del sistema dominante y, por lo mismo, no son renovación? Y por otro lado, ¿qué mejor forma que lograr esto que, más allá de los esfuerzos educativos a los cuales no hay que renunciar, darle forma concreta en un sentido de derechos y obligaciones, a la toma de responsabilidad en elegir, de manera involucrada, a los responsables de debatir y decidir sobre la cosa pública?.
¿Hay diferencia de conciencia cívica entre un joven de 17 años y uno de 18, e incluso de 20? ¿El establecimiento de este derecho, no obliga acaso a la necesaria y tan mentada renovación de todos los partidos políticos? ¿No implica esto la asunción de una política de Estado seria y compartida para pensar las estructuras representativas a futuro en un marco de pluralismo y diversidad en serio?
Cuando las respuestas se ejecutan desde marcos de seriedad y responsabilidad transformadora, la tendencia conduce a afirmar que la baja de la edad para el ejercicio del derecho político del voto es positiva. Cuando las mismas se elucubran desde una resistencia por la resistencia misma, o por la negativa al cambio, aparecen objeciones con un liviano tono de solidez. Y abre disputas al interior de esos sectores, que en general representan a espacios anquilosados que incluso en sus propios partidos han practicado el ostracismo juvenil.
Para tomar un ejemplo, en un comunicado de prensa, difundido por Clarín, las autoridades nacionales de la UCR rechazaron la propuesta ya que “sólo es "el intento de una maniobra electoral" que procura utilizar a este segmento de la población. No se aprecia un estudio serio y profundo en esta propuesta, sólo se observa el intento de una maniobra electoral, que tiene como objetivo, la utilización de este segmento de posibles votantes".
Sin embargo, los segmentos juveniles del centenario partido no comparten esa mirada. Como difundió el diario UNO de Entre Ríos, Emiliano Wollenberg, secretario general de la agrupación Franja Morada -brazo universitario del radicalismo-, y miembro de la Juventud Radical de Paraná, se expresó de acuerdo con el voto optativo desde los 16 años y sostuvo: “Siempre proponemos la participación juvenil, incluso eso está contemplado en la carta orgánica del partido”. El dirigente señaló que “no es esta una cuestión de edad, pues entre los mayores de 18 años hay mucha gente que tampoco está preparada para saber qué significa un voto y cuál es la responsabilidad”.
En la misma línea se expresó la juventud del socialismo enterriano. La agencia APF publicó: “El responsable provincial de la juventud del Socialismo entrerriano, Juan Manuel Rossi, aseguró: `Estamos de acuerdo con todo lo que tiene que ver con la ampliación de derechos`, y `más allá del kirchnerismo, desde el 2003 hay una gran cantidad de jóvenes que se volcaron a participar en política. La participación forma parte de la política`”.
En esa publicación Rossi estableció que “no hay que esperar para aprender”, y echó por tierra el argumento contrario a la iniciativa que habla de la "desinformación” de los jóvenes.

sábado, 25 de agosto de 2012

El Eternauta

 

Presentado por Juan Sasturain, donde Solano López nos cuenta del origen del Eternauta. Un homenaje para él quien hoy se nos fue al Continuum 4 a seguir la búsqueda del Eternauta y Oesterheld.

jueves, 23 de agosto de 2012

La soberanía paraguaya a merced de las transnacionales

Adriano Muñoz Pérez - http://alainet.org/active/57409 

Hace tres días, el gobierno de facto de Federico Franco, a quien el pueblo democrático paraguayo no reconoce como presidente, firmó un decreto que habilita la liberación de semillas transgénicas para su entrada y siembra dentro del territorio paraguayo. Con este hecho se percibe claramente las razones del golpe de Estado Parlamentario, perpetrado el 22 de junio pasado, contra el Gobierno de Fernando Lugo, quien durante su gestión ha tenido políticas ambientales que había cuestionado y congelado la habilitación de semillas transgénicas, por su peligrosidad para la salud y para el ambiente.

Con este hecho, a solo dos meses de haber asumido el Gobierno, los golpistas han terminado de concretar la violación de la soberanía nacional, energética, territorial y alimentaria; desde una plataforma político-jurídica que favorece a las corporaciones multinacionales como Monsanto, Río Tinto, Alcan para su apropiación de los recursos naturales del país.

Organizaciones sociales, ambientalistas, ciudadanía consciente y científicos comprometidos con la vida, ven este hecho sumamente grave por poner en severos riesgos la vida y el equilibrio de los componentes naturales del ambiente.

La población paraguaya conoce sobre las graves consecuencias de los transgénicos y su paquete tecnológico, con pesticidas y herbicidas, al tener un niño mártir en Itapúa, quien falleció a consecuencia del envenenamiento por el Round up. Según un estudio reciente, 2 de cada 5 niños nacidos en zonas del Departamento de Itapúa, nacen con malformaciones; así como los innúmeros problemas de la piel, alergias, aumento del cáncer de todo tipo, enfermedades respiratorias y muchos otros problemas de salud que aumentan en sincronía y proporcionalmente con el aumento de la siembra de semillas transgénicas en el país.

Para el colmo de males, el gobierno de facto y sus secuaces golpistas, se llenan la boca en discursos sobre la soberanía, ¿A qué soberanía se refieren? Porque no solamente están vendiendo territorio, sino además,  con el ingreso de las semillas OGM, se están eliminando las semillas criollas y nativas. Entonces, ahora el campesino paraguayo debe comprar a Monsanto las semillas para producir, convirtiendo a este sector dependiente de un mercado excluyente y monopólico, como son las transnacionales: Como se sabe solo cinco empresas controlan a nivel mundial la elaboración y venta de productos químicos,  por su parte Monsanto controla el 100% de las semillas transgénicas.

El Paraguay soberano de los golpistas, ya tiene a gran parte de las tierras de los Departamentos de Canindeyú (63%), Alto Paraná (63%), Caaguazú (62%), Amambay (41%), Itapúa (44%) y  Alto Paraguay (34%) en manos extranjeras. Con la liberación de las semillas transgénicas, la expulsión de la población campesina que alcanzó 10 % en los últimos 10 años, se acelerará aún más; además de las consecuencias nefastas e irrecuperables para el medio ambiente.

Esta política es implementada, maquinada y defendida por el gobierno de facto, los grupos de poder económico y los medios masivos de comunicación. Ellos defienden un modelo de producción destructivo tanto para la salud humana como para todo ser vivo, además de multiplicar la miseria y el hambre, favoreciendo a unos pocos capitalistas, quienes negocian y lucran con la vida, mercantilizando la naturaleza sin importar las consecuencias. Queda claro que este grupo económico es el responsable del cambio climático y sus consecuencias que ponen en peligro de desaparición a la especie humana.

Frente a esta arremetida,  los movimientos sociales y la comunidad campesina organizada se mantendrán en pie de lucha en la defensa del territorio y la biodiversidad.

¡La soberanía no se negocia, se defiende!

Adriano Muñoz Pérez

adriano.agroecologia@gmail.com

lunes, 20 de agosto de 2012

Los dueños de la pelota

WILSON TAÌA VILLALOBOS* -  http://www.surysur.net/2012/08/los-duenos-de-la-pelota/ 

La imagen es antigua y se remonta a la época en que los niños aún podían jugar fútbol en las calles y la pelota la ponía el acomodado del barrio. El partido terminaba cuando el propietario del balón se enojaba porque había sufrido un trancazo rudo o iba perdiendo y no lo soportaba. Tomaba la pelota, y se iba. Acababa el partido abruptamente, pasando por sobre los acuerdos previos, las reglas establecidas y todas esas normas que los niños del barrio habían establecido y la tradición reafirmaba.

Es cierto, ahora tal realidad ya no existe. Pero la forma de ejercer el poder continúa siendo la misma.

Basta echar una mirada al barrio global, y ahí están. Los dueños de la pelota terminan el partido o expulsan jugadores cuando las cosas van mal o el otro equipo hace lo mismo que ellos. Es el caso de Inglaterra con Ecuador, Julian Assange de por medio. El asilo diplomático para el creador de WikiLeaks permite nuevamente observar las maniobras de quienes manejan el poder a nivel global. Hasta la figura del asilo diplomático es puesta en duda. Y las razones que tiene el gobierno de Quito para recibir a Assange no son menores.

Estados Unidos pretende juzgarlo por haber puesto en peligro la seguridad nacional al dar a conocer miles de sus documentos secretos, en especial del Departamento de Estado y del Pentágono. Por tal delito, Assange podría ser condenado a la pena capital en ese territorio norteamericano. A los pocos días de destaparse el escándalo y poner en muy mal pie a Wáshington con algunos de sus propios aliados, Suecia reactivó un juicio en contra de Assange por abuso sexual en contra de dos mujeres. Estocolmo recurrió a Inglaterra para que Assange fuera extraditado. Pero la intención final sería ceder a una petición de extradición de Wáshington. A todo esto, Assange niega los cargos.

Hasta hoy, se calcula que WikiLeaks ha permitido el conocimiento de más de un millón doscientos mil documentos secretos de distintos gobiernos y empresas multinacionales. Se comprende, entonces, que Assange no sea querido por los dueños de la pelota. Y cambiaron las reglas del juego. Hoy, Inglaterra sostiene que para cumplir con la ley europea, podría entrar a la legación ecuatoriana en Londres y sacar de allí al súbdito australiano. Esta postura cambia por completo las reglas de derecho internacional respecto de la extraterritorialidad de las embajadas.

Y, por supuesto, echa en el tacho de la basura la tan defendida libertad de expresión. Porque es en aras de ella que WikiLeaks hace el esfuerzo informativo -que además es sin fines de lucro- para develar los rincones oscuros del poder.

Al escribir esta nota se conocía que Inglaterra provee de datos de inteligencia y armamento pesado al ejército rebelde de Siria. Tarea en la que cuenta con ayuda expedita de los Estados Unidos y otros miembros de la Organización de Tratado del Atlético Norte (OTAN).

En la otra banda, las cosas no van mejor. Las tres integrantes del grupo musical ruso Pussy Riot acaban de ser condenadas a dos años de cárcel por cantar en una catedral ortodoxa de Moscú contra del presidente Vladimir Putin. En aras de la libertad, Putin cuestiona las maniobras de Occidente en Siria.

En Europa, las protestas contra el cambio en las reglas del juego para evitar el colapso económico son crecientes. Y ello se debe a que españoles, griegos, portugueses, italianos, entienden que los esfuerzos tendrán que hacerlos sólo los ciudadanos de clase media hacia abajo. Las grandes empresas siguen siendo tratadas como corresponde a quienes ejercen el poder.

Este proceder neoliberal no es sólo distintivo de la derecha europea. También lo practica lo que antes se denominaba izquierda, como los socialdemócratas. El columnista Luís Casado recuerda:
“Antes dejar la Cancillería alemana Gerhard Schröder (socialdemócrata) cuidó sobre todo de su propio futuro: le facilitó algunos créditos al conglomerado ruso GazProm, que le devolvió la mano nombrándole en una suculenta gerencia. Tony Blair, su amigo de la Tercera vía, “aceptó” una asesoría a bancos yanquis por un millón de dólares al año”.

Yo agrego que Felipe González hizo lo mismo en España. Y en Chile, los ejemplos sobran. Van desde los cargos en directorios de empresas transnacionales, como Eugenio Tirón y otros, hasta encabezar sociedades anónimas deportivas, como Jaime Estévez.

El problema es que mientras la política siga por esos cauces, las crisis se agudizarán. Lo vemos en Chile. Los estudiantes continúan protestando y sus demandas cuentan con el respaldo mayoritario de la ciudadanía. Hay amplio respaldo a que es necesaria una educación gratuita de excelencia, a cargo del Estado. La respuesta de las autoridades —las actuales y anteriores— ha sido ganar tiempo para terminar imponiendo, por el cansancio, el hastío y el temor, sus puntos de vista de inmovilidad. Además, por supuesto, con grados crecientes de represión policial. Un panorama conocido, que no augura un mundo mejor.

Con certeza, el poder seguirá intentando manejar la pelota. Hasta que los chicos de la pichanga se aburran… Y es lo que me hace recordar un chiste estadounidense: “Los políticos son como los pañales, hay que cambiarlos seguido…y por la misma razón”. Aunque aquí tal vez no baste con sólo los pañales, también habría que cambiar la mentalidad de la guagua.
——
* Periodista.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Acabar ya con los paraísos fiscales

Xavier Caño * - http://www.revistafusion.com/201206222563/Internacional/Tema/acabar-ya-con-los-paraisos-fiscales.htm 

En 2009, tras el hundimiento de la banca Lehman Brothers, entre promesas de control y regulación del mundo financiero, se pretendió que la era del secreto bancario había terminado y el G20 prometió acabar con los paraísos fiscales; esos oscuros estados de cartón-piedra donde se oculta el dinero negro y sucio del mundo.

Se elaboraría una lista negra, con consecuencias para quien estuviera en ella, y solo se podría salir de la misma aceptando dar información fiscal, financiera y económica a las autoridades fiscales o judiciales de otros países.

Pero todo quedó en agua de borrajas.

Tax Justice Network, una organización global que investiga la evasión de impuestos y sus nocivos efectos, ha publicado el Indice del Secretismo Financiero que desvela cómo las entonces cacareadas medidas del G-20 para eliminar paraísos fiscales solo fueron humo. Nada. Lo afirman tras un cuidadoso análisis de 72 paraísos fiscales.

La lista negra de paraísos fiscales que no cooperaran se vendió como medida estelar del G-20 de Londres de 2009. Pero nada cambió. Los paraísos fiscales eran y continúan siendo refugio del dinero sucio y negro del planeta, aunque en la famosa lista negra de la OCDE solo haya dos o tres paraísos. Una tomadura de pelo.

Según Tax Justice Network, hoy hay depositados más de 10 billones de dólares en 72 paraísos fiscales; el equivalente al 70% del PIB de Estados Unidos. Incluso hoy captan más dinero negro que nunca, según datos del Banco de Pagos Internacionales. Y, aunque no figuren en ninguna lista negra o de otro color, Suiza, Luxemburgo, Gibraltar y las Caimán son los paraísos fiscales más oscuros y activos. Y 68 más.

La opacidad y secretismo de los paraísos fiscales permite blanquear dinero del crimen organizado, da alas a la corrupción y facilita la evasión fiscal pura y dura. Y cuando hay blanqueo, evasión fiscal y corrupción hay injusticia y, con injusticia, crece la desigualdad. Como ocurre desde hace tres décadas.

José Vidal Beneyto escribió que "nunca los ricos han sido tan ricos, ni los pobres tan pobres. Más de la mitad de población del mundo sobrevive con menos de dos dólares diarios y más de 1.300 millones de personas con un dólar. Mientras se multiplica vertiginosamente la fortuna de los más ricos".

Según Merryll-Lynch y Capgemini, que elaboran informes anuales sobre los ricos y sus riquezas (el último con datos de 2009), las 91.300 personas más ricas del mundo poseían en 2009 cada una más de 30 millones de dólares. Entre todas, casi 14 billones de dólares, el PIB de la Unión Europea. Y eso sin incluir en la riqueza el valor de primera residencia, bienes consumibles, bienes coleccionables (obras de arte) o bienes de consumo duradero. O sea, que eran aún más ricos.

No tan ricos, pero ricos (poseen como mínimo un millón de dólares), hay diez millones en el mundo y entre todos suman 39 billones de dólares. El triple del PIB de Estados Unidos. También son ricos sin contar en ese millón de dólares mínimo el valor de primera residencia, bienes consumibles, bienes coleccionables... Entre unos y otros hay en el mundo diez millones cien mil ricos mal contados. Contra siete mil millones de personas que somos la población de la Tierra.

Mientras aumenta la pobreza en el mundo, parte de la clase media descubre la penuria y la estrechez, al tiempo que el paro deviene endémico en muchos países, Merrill Lynch y Capgemini prevén que en 2013 los ricos serán mucho más ricos. Increíble.

Sobre desigualdad rampante, Robert Reich, de la Universidad de California, escribió en The Wall Street Journal que, hace 40 años, un director ejecutivo estadounidense medio ganaba 20 veces más que un empleado medio. Pero hoy ese ejecutivo gana 364 veces más.

Pobreza y desigualdad han aumentado escandalosamente al imponer el dogma neoliberal los gendarmes globales de la minoría de ricos: FMI, Banco Mundial, OMC, Tesoro de Estados Unidos, BCE, Comisión Europea... ese dogma es libertad total para los capitales, desregulación financiera absoluta, menos impuestos a los ricos, reducción drástica de gasto público social, rígido control presupuestario estatal... Aunque todo sería menos dañino sin paraísos fiscales que permiten esconder el dinero. Porque si no hubiera lugares que proporcionan refugio seguro e impunidad absoluta al dinero sucio y criminal, muchos problemas no serían posibles. La evasión de impuestos, por ejemplo, no sería tan abundante y, por tanto, los estados no estarían tan entrampados porque tendrían más ingresos.

Además, las organizaciones criminales lo tendrían mucho más crudo para blanquear el fruto de sus delitos.

Sobre pagar impuestos, Sam Pizzigatti recuerda que, en Estados Unidos, en 1961, a los beneficios superiores a 400.000 dólares anuales (tres millones de dólares de hoy) se les aplicaba un tipo impositivo del 91%. Hoy a esos beneficios apenas se les aplica una tercera parte de ese tipo. Y a los ricos aún les parece demasiado. Pero tienen los paraísos fiscales para no pagar impuestos.

Resuminedo, los Gobiernos bajaron impuestos a grandes fortunas y empresas, se endeudaron para rescatar bancos y ahora soportan acreedores que exigen recortes sociales para poder cobrar ellos. Romper el círculo vicioso de endeudamiento público, reducir déficit público y sus negativas consecuencias sociales exige acabar con los paraísos fiscales. Cuanto antes.

*Escritor y periodista

sábado, 11 de agosto de 2012

Ciudadanos del primer mundo, bienvenidos al subdesarrollo

Alfredo Saieg L - http://www.rebelion.org/noticia.php?id=154191&titular=ciudadanos-del-primer-mundo-bienvenidos-al-subdesarrollo-

Crisis vienen y crisis van, la asiática y la sub prime en EE.UU. y la de Portugal, la de Grecia y la de España, y la que viene y las que vendrán, las que suman hasta hoy la no despreciable cifra de más de 280 en las últimas décadas, desde que el capitalismo financiero sionista con sede en la Bolsa de Wall Street, comenzó a imponer sus políticas neoliberales a nivel planetario.

Existen variadas hipótesis sobre el origen de estas crisis, entre ellas la que sostiene que éstas corresponden a ciclos inevitables de un modelo económico irreal basado en la especulación, el narco tráfico y una variada gama de ilícitos que poco tienen que ver con las leyes que rigen las economías reales, ya sea la ley de oferta y demanda cuyo dogma es el mercado, ya sea la economía planificada o una mezcla de ambas.

Lo que es claro sea cual sea su origen, ya sean producidas por agotamiento del modelo, provocadas a propósito o simplemente por su propia ineficiencia, éstas son manipuladas de forma tal que en los hechos no hacen otra cosa que fortalecer la hegemonía global del capital financiero en desmedro de la gente y el tambaleante capitalismo industrial, no tan salvaje, aún vigente en países como China, Rusia y Brasil.

Es así como para superar estas crisis se impulsan desde los Estados, presionados por la banca y las grandes empresas multinacionales, procesos de privatización de todo lo que puede considerarse fuente de lucro y concentración de capital, todo se vuelve mercancía, la salud, la educación, los servicios de utilidad pública, el agua, se refunda el Estado poniéndolo al servicio exclusivo del capital financiero y la democracia no vuelve a ser ni la sombra de lo que era. Es decir que estas crisis que son de una pequeña élite mundial de especuladores, mafiosos e ineptos neoliberales dueños del dinero, de los grandes medios de comunicación y la tecnología, se vuelven contra nosotros. 

En el fondo de las llamadas crisis, en los hechos, aparece la artimaña que usa el capitalismo financiero para reacomodarse y profundizar el modelo de dominación, de ir generando a través de los mecanismos que impone para la resolución de cada una de ellas mayor concentración de la propiedad y de los recursos del Estado. Cada una de éstas es una ocasión más para apropiarse a como dé lugar de los recursos naturales y el fruto del trabajo de todos los habitantes del planeta, ya sea por la “buenas” utilizándolas como subterfugio o ya sea por medio de guerras y golpes de estado en nombre de la democracia y la lucha contra el terrorismo.

Estas formas de salidas a sus crisis son posibles por el control que ejercen sobre los Estados, especialmente sobre el Estado norteamericano, como también de los medios de comunicación y la clase política mundial, amparados en la ventaja de contar con el monopolio de las armas y la falta de una alternativa popular.

Los resultados de estas llamadas crisis han sido hasta hoy siempre los mismos: los ricos se hacen más ricos y cada día son menos, los pobres más pobres y cada día somos más, el planeta continúa su acelerado deterioro y la democracia se va quedando en los huesos.

La crisis europea y el fin del Estado de bienestar en el primer mundo.

Si algo caracterizó hasta hace muy poco tiempo atrás a los países del primer mundo fue una cierta equidad en la repartición de la riqueza, cuestión que permitía a sus ciudadanos gozar de un relativo bienestar. Esto fue posible gracias a la existencia de un Estado regulador y redistribuidor de la riqueza la que en gran medida se obtenía del comercio desigual con el tercer mundo, la apropiación de sus recursos naturales y la propiedad de la tecnología. Una concepción de Estado el que aún siendo capitalista, aseguraba al ciudadano del primer mundo ciertas cuestiones básicas como salud, educación, etc., al que se le denominó “estado de bienestar”.

Todo esto ha comenzado a desaparecer y muy pronto se extinguirá producto de las llamadas políticas de recortes o de austeridad, supuestamente necesarias para superar la crisis, las que se aplican contra los trabajadores y las personas en general para desviar recursos hacia la banca privada y para la transformación del “estado de bienestar” por uno de nuevo cuño orientado a favorecer exclusivamente al capital financiero. Del mismo modo ocurre con la apropiación de la riqueza del tercer mundo la que hoy se destina sin más a engrosar las arcas de la banca y las corporaciones transnacionales.

Es así como los propios ciudadanos del primer mundo están viendo día a día como se deteriora su calidad de vida, disminuyen sus ingresos y la pérdida paulatina, pero a este paso inevitable, de la gran mayoría de los beneficios alcanzados.

Después de esta crisis y otras que vendrán será aún más difícil distinguir entre un pobre europeo o un norteamericano de un pobre del tercer mundo, como tampoco será posible distinguir entre los ricos de los países centrales y los ricos del tercer mundo. De continuar en esta dinámica, en unos años más ya no seremos sólo los africanos, los latinoamericanos, los vapuleados tercermundistas los que habremos de sufrir las penurias inherentes al subdesarrollo, sino también los ciudadanos de lo que hoy se conoce como el mundo desarrollado, puesto que quedaremos todos nivelados: unos muy arriba, otros muy abajo y al centro una pequeña franja de la sociedad constituida por aquellos y aquellas que cuenten con la suerte de quedar entre los elegidos para administrar el modelo como empresario de segunda supeditado al capital financiero, profesional de elite, político institucional, militar o juez de alta jerarquía.

Este es el futuro que nos ofrece el capitalismo financiero sionista, crisis y más crisis en las que ellos se enriquecen, los recursos naturales se agotan, el planeta se extingue y la gran mayoría de la población se pauperiza a niveles extremos.

Todo esto en el contexto de un mundo que disponiendo de todas las bases tecnológicas y materiales para resolver los problemas que aquejan a la humanidad, éstos, lejos de resolverse, se agudizan y amplían a todos los habitantes del mundo, producto de la voracidad del capital financiero.

No está todo dicho.

No obstante no está todo dicho; la emergencia en la economía mundial de otros actores con economías fuertes como la de Brasil, India, Rusia, India y China (BRIC) que abogan por un capitalismo de corte neo keynesiano y la multipolaridad, al que se le suman los gobiernos progresistas de Latinoamérica y de otras latitudes, presionan y de una forma u otra resisten la voracidad del capitalismo financiero y no aceptan su hegemonía, como tampoco la imposición a crisis y a sangre y fuego de las políticas impulsadas por el FMI y sus acólitos, abogando por formas capitalistas más equilibradas.

No obstante lo anterior, los unos y los otros representan fórmulas agotadas que no apuntan a la resolución de los temas centrales y que jamás al capitalismo le ha interesado resolver, como el cambio de la matriz productiva, la explotación del trabajo asalariado, las sociedades divididas en clases, la intolerancia étnica, religiosa y cultural, la reorientación del desarrollo tecnológico, la sobrevivencia del planeta y la humanidad, como tampoco aseguran la superación de la democracia representativa la que no garantiza la auténtica participación democrática que hoy reclaman los ciudadanos del mundo.

La emergencia de un nuevo actor social y político.

La superación definitiva de lo anteriormente señalado no podemos esperarla de ninguno de aquellos actores que propugnan variaciones sobre el mismo tema, las soluciones deben salir de la propia gente, de aquellos que con nuestro trabajo generamos riqueza, conocimiento, ciencia y tecnología.

Así lo están entendiendo amplios sectores de la ciudadanía, los que en diversas latitudes del orbe se organizan, salen a las calles a expresar su descontento y sobre todo, en una primera instancia, a resistir las políticas que intenta imponer el capital financiero a nivel global. La verdadera crisis del capitalismo será cuando éste, amagado por las grandes mayorías, ya no pueda reinventarse para prolongar su agonía, ni con falsas crisis y soluciones de parche, ni con guerras y golpes de estado ni todo su poder nuclear.

Es una nueva realidad que nos convoca a todos los ciudadanos del mundo a transformar nuestra indignación en desobediencia civil, a organizarnos en asambleas ciudadanas comunales y barriales autónomas, a construir poder ciudadano, a buscar soluciones propias a los grandes problemas que hoy nos aquejan, a reformular la democracia creando nuevos y modernos instrumentos de participación y que ésta se extienda mucho más allá de lo político a todos los ámbitos de la sociedad.

No se trata hoy de la toma del poder, se trata de crear y ejercer el poder ciudadano a través de múltiples formas de organización social que vayan desarrollando alternativas y provocando cambios reales por medio del ejercicio de presión y exigencias sobre el empresariado y el aparato del Estado.

La práctica del ejercicio del poder y las coordinaciones locales, nacionales e internacionales que comienzan a darse en este proceso, posibilitarán en un futuro cercano el surgimiento de una propuesta de un nuevo mundo, de nuevas formas de relaciones humanas, económicas y un nuevo tipo de democracia.

Es un proceso que da sus primeros pasos con los Occupy Wall Street en EE.UU., con los indignados de Europa y Canadá, en Túnez y Egipto, con los trabajadores griegos, con las Asambleas ciudadanas y el movimiento estudiantil en Chile y Latinoamérica.

Será un proceso lento, difícil, de avances y retrocesos, no exento de represión como parte de la única respuesta esperable de la élite en el poder, un proceso que ha comenzado a dar sus primeros pasos en un largo camino por recorrer para evitar caer en el despeñadero al que nos conduce inexorablemente el capitalismo.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Si no hacemos cadena nacional, no sabrían que hay presidenta

Si no hacemos cadena nacional, no sabrían que hay presidenta

Foto:

La presidente Cristina Fernández de Kirchner criticó al sector rural y a los europeos, a quienes calificó como "xenófobos", en un acto realizado desde Casa de Gobierno en el que inauguró vía videoconferencia el Instituto de Educación Bilingue en Pampa del Indio, en Chaco.

“Blaquier debería quedar detenido este miércoles”, afirmó el fiscal Pablo Pelazzo

“En un hipotético juicio, se cita a una persona por estos delitos y automáticamente queda detenido”, afirmó el fiscal ad hoc que interviene en las causas por delitos de lesa humanidad en Jujuy durante un reportaje realizada para el programa La García que se emite por radio Cooperativa.
Blaquier deberá declarar, por teleconferencia, ante el Tribunal Oral Federal 2, que lleva adelante el juicio por crímenes de lesa humanidad en Jujuy.
Desde Buenos Aires, el empresario responderá por su presunta participación en el secuestro y desaparición de personas durante la dictadura militar y la del ex intendente de Libertador San Martín, Luis Aredez.

“Blaquier debería quedar detenido este miércoles”, afirmó el fiscal Pablo Pelazzo

“En un hipotético juicio, se cita a una persona por estos delitos y automáticamente queda detenido”, afirmó el fiscal ad hoc que interviene en las causas por delitos de lesa humanidad en Jujuy durante un reportaje realizada para el programa La García que se emite por radio Cooperativa.
Blaquier deberá declarar, por teleconferencia, ante el Tribunal Oral Federal 2, que lleva adelante el juicio por crímenes de lesa humanidad en Jujuy.
Desde Buenos Aires, el empresario responderá por su presunta participación en el secuestro y desaparición de personas durante la dictadura militar y la del ex intendente de Libertador San Martín, Luis Aredez.

“Blaquier debería quedar detenido este miércoles”, afirmó el fiscal Pablo Pelazzo

“En un hipotético juicio, se cita a una persona por estos delitos y automáticamente queda detenido”, afirmó el fiscal ad hoc que interviene en las causas por delitos de lesa humanidad en Jujuy durante un reportaje realizada para el programa La García que se emite por radio Cooperativa.
Blaquier deberá declarar, por teleconferencia, ante el Tribunal Oral Federal 2, que lleva adelante el juicio por crímenes de lesa humanidad en Jujuy.
Desde Buenos Aires, el empresario responderá por su presunta participación en el secuestro y desaparición de personas durante la dictadura militar y la del ex intendente de Libertador San Martín, Luis Aredez.

Memorias de Adriana | Redaccion Rosario

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martes, 7 de agosto de 2012

Argentina: Qué memoria para qué proyecto

Por Ernesto Espeche - http://www.prensamercosur.com.ar/apm/nota_completa.php?idnota=5634

El 2 de agosto comenzó en Mendoza un nuevo juicio por los delitos cometidos en la dictadura genocida, procesos que caracterizan al país de la memoria y la justicia. La justicia más allá de las condenas; la verdad como reescritura del pasado reciente; la memoria que orienta los conflictos del presente.

678Está en marcha el tercer juicio por crímenes de lesa humanidad en la provincia. Diez represores deberán dar cuenta de las desapariciones, secuestros y torturas sufridos por veintiocho militantes durante los oscuros años del terror genocida. Pero más allá del tenor punitivo de las condenas que dictará el Tribunal, las audiencias introducen sobre la superficie del sentido común las claves del debate cultural en el actual escenario político.

Los testimonios de las víctimas, los documentos probatorios del horror y la puesta en evidencia del plan sistemático de exterminio impactan no sólo en el esclarecimiento de lo ocurrido hace tres décadas. En la revelación de un pasado mil veces ocultado está la matriz de las transformaciones en curso, aquellas que se hacen visibles desde hace casi diez años y esas otras que aún deben producirse.

La relación de la memoria colectiva con los proyectos políticos es evidente. En los años de la impunidad, la cultura del olvido y el perdón sirvieron de base para la profundización de un modelo de feroz exclusión social y vergonzosa entrega nacional. El relato dominante -articulado desde la recuperación democrática en 1983- explicó la etapa dictatorial desde el mito de los dos demonios y desembocó en el plano jurídico en los indultos y las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Ese relato fue la clave cultural para ejecutar las reformas estructurales más regresivas que recuerda nuestra historia por su brutal impacto sobre las condiciones de vida de las grandes mayorías.

Un nuevo relato, asentado sobre los valores democráticos y la verdad histórica, emergió en Argentina al calor de la lucha inclaudicable de los organismos de derechos humanos y las esquirlas del estallido social y económico de 2001. Desde entonces, la construcción de un proyecto popular requirió, como premisa fundante, una profunda reescritura de la historia. La historia, digámoslo de una vez, es un terreno en disputa, un lugar donde los distintos proyectos políticos que intervienen en el presente pujan por establecer los márgenes de la representación de los hechos del pasado.

Hacer memoria, entonces, no es el acto mecánico e individual de recordar. Es, más bien, participar de una dinámica colectiva y compleja en la que se juegan los valores que constituyen el orden social presente.

Desde este enfoque, las instancias judiciales que se abren alrededor de los crímenes del Terrorismo de Estado son mucho más que un acto de reparación y de justicia.

La política de derechos humanos del gobierno nacional fue la clave para avanzar en las medidas redistributivas, de ampliación de derechos y de soberanía política y económica: desde la Asignación Universal por Hijo (AUH) hasta la recuperación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF); desde el matrimonio igualitario hasta el desendeudamiento; desde la Ley de Medios hasta los millones de nuevos puestos de trabajo.

La agenda política mendocina debe pensarse en ese sentido y en ese contexto. La sustanciación del tercer juicio abre nuevos espacios y renovadas posibilidades para pensar los temas más complejos y deslegitimar los planteos más reaccionarios.

Así, la seguridad ciudadana no puede resolverse al margen de su relación con los derechos humanos. El paradigma de la seguridad democrática no es un capricho garantista, es la constatación, surgida de una mirada sobre nuestro pasado, de que el endurecimiento del margen represivo es la puerta de ingreso a los abusos y los tormentos ejercidos desde el poder estatal. Los testimonios que se podrán escuchar en el juicio que acaba de comenzar serán una cruda muestra de los límites que no debemos atravesar. La llamada Ley Petri, por ejemplo, va en ese oscuro camino.

Las políticas sociales no deben ubicarse como simples paliativos, tal como se las entendió años atrás. Son, como se las está ejecutando, una herramienta de inclusión para terminar con los resabios de la marginalidad estructural heredada del neoliberalismo. El trabajo digno, entonces, debe ser el objetivo final, porque es en él donde se reconstruye el tejido social desmembrado desde la dictadura y donde se recupera la expectativa en un futuro mejor. Quedará plasmado en los juicios que uno de los objetivos del plan genocida fue desarticular los ámbitos de organización colectiva, uno de los cuales, sin dudas, era el espacio laboral.

El sistema productivo-industrial tendrá que continuar su recuperación. El eje central del plan represivo fue la implantación de un modelo basado en la especulación financiera y el desmantelamiento de la industria nacional. Será tarea de las autoridades nacionales y provinciales seguir promoviendo la asociatividad y los modelos solidarios de gestión productiva.

Una reforma constitucional que revalorice la participación ciudadana irá, seguramente, en el sentido virtuoso de recuperación de la actividad política por parte de las nuevas generaciones. Por décadas, el horror de la represión, y el desencanto en los años que le siguieron, alejaron a la política de sus ámbitos naturales de desarrollo y la subordinaron a las necesidades del poder económico.

Son múltiples las consecuencias de la revisión de nuestro pasado reciente. En el debate actual, urgente y cotidiano, las diferentes miradas y perspectivas no pueden disociarse de un modo particular de explicar la etapa más oscura de la historia argentina. En esa puja, cada causa que avanza, cada represor condenado y cada nuevo dato que se sale a la luz debilita a la reacción conservadora y fortalece al proyecto nacional, popular y democrático que se abre paso desde 2003.

El contraste es elocuente: los gobiernos provincial y nacional participan como querellantes en el juicio y altos funcionarios presencian las audiencias; mientras, radicales, demócratas y gran parte del arco opositor cuestionan la legitimidad de estos procesos, o menoscaban su relevancia histórica.

Si no comprendemos la relación entre memoria y proyecto político, podemos quedar empantanados en serias contradicciones; es un riesgo que no nos debemos permitir si aspiramos a continuar el rumbo de la transformación.