martes, 1 de febrero de 2011

Los dictadores no dictan, obedecen órdenes (a propósito de Egipto)


El régimen de Mubarak podría caer frente a un movimiento nacional de protesta… ¿Cuáles son las perspectivas para Egipto y el mundo árabe? Lo cierto es que los “dictadores” no dictan, obedecen órdenes. Esto es verdad en Egipto, Túnez y Argelia. Los dictadores son invariablemente títeres políticos. Los dictadores no deciden.

El presidente Hosni Mubarak fue un fiel sirviente de intereses económicos occidentales y lo mismo vale para Ben Alí. Hoy, el gobierno nacional es el objeto del movimiento de protesta.

El objetivo es derrocar al títere en lugar del titiritero.

Las consignas en Egipto son “Abajo Mubarak, abajo el régimen”. No se habla de carteles contra EE.UU… La influencia decisiva y destructiva de EE.UU. en Egipto y en todo Medio Oriente sigue sin mencionarse.

Las potencias extranjeras que operan entre bastidores están protegidas contra el movimiento de protesta.
No habrá ningún cambio político significativo a menos que el movimiento de protesta encare directamente el tema de la injerencia extranjera

La embajada de EE.UU. en El Cairo es una importante entidad política que invariablemente resta importancia al gobierno nacional. La embajada no es un objetivo del movimiento de protesta.

En 1991 se impuso en Egipto un devastador programa del FMI en el momento álgido de la Guerra del Golfo. Se negoció a cambio de la anulación de la multimillonaria deuda militar de Egipto con EE.UU. así como de su participación en la guerra. La desregulación resultante de los precios de los alimentos, la arrolladora privatización y las masivas medidas de austeridad llevaron al empobrecimiento de la población egipcia y a la desestabilización de su economía. Elogiaron al gobierno de Mubarak como “alumno modelo del FMI”.

El papel del gobierno de Ben Alí en Túnez fue imponer la mortífera medicina económica del FMI, que durante un período de más de veinte años sirvió para desestabilizar la economía nacional y empobrecer a la población tunecina. Durante los últimos 23 años, la política económica y social en Túnez ha sido dictada por el Consenso de Washington.

Tanto Hosni Mubarak como Ben Alí permanecieron en el poder porque sus gobiernos obedecieron e impusieron efectivamente los dictados del FMI.

De Pinochet y Videla a Baby Doc, Ben Alí y Mubarak, los dictadores han sido instalados por Washington. Históricamente en Latinoamérica, los dictadores fueron colocados en sus sitios mediante una serie de golpes militares patrocinados por EE.UU. En el mundo actual se hace mediante “elecciones libres y limpias” bajo la supervisión de la “comunidad internacional”. Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.

Nuestro mensaje al movimiento de protesta:

Las verdaderas decisiones se toman en Washington DC, en el Departamento de Estado de EE.UU., en el Pentágono, en Langley, central de la CIA, en H Street NW, la central del Banco Mundial, y en el FMI.

Hay que encarar la relación del “dictador” con los intereses extranjeros. Derrocad a los títeres políticos pero no olvidéis que hay que atacar a los “verdaderos dictadores”.

El movimiento de protesta debería concentrarse en la verdadera sede de la autoridad política; debería tener en la mira (de manera pacífica, ordenada y no violenta) a la embajada de EE.UU., la delegación de la Unión Europea, las misiones nacionales del FMI y del Banco Mundial.

Un cambio político significativo sólo se puede asegurar si se abandona la agenda de política económica neoliberal.

Reemplazo del régimen

Si el movimiento de protesta no se plantea el papel de las potencias extranjeras incluidas las presiones ejercidas por “inversionistas”, acreedores externos e instituciones financieras internacionales, no se logrará el objetivo de la soberanía nacional. En cuyo caso, lo que ocurrirá es un proceso limitado de “reemplazo de régimen”, que asegure la continuidad política.

Los “dictadores” son instalados y removidos. Cuando están desacreditados políticamente y ya no sirven a los intereses de sus patrocinadores estadounidenses se les reemplaza por un nuevo líder, reclutado frecuentemente en las filas de la oposición política.

En Túnez el gobierno de Obama ya se ha posicionado. Se propone jugar un papel crucial en el “programa de democratización” (es decir la celebración de las denominadas elecciones limpias). También se propone utilizar la crisis política como medio para debilitar el papel de Francia y consolidar su posición en el norte de África:
“EE.UU., que evaluó rápidamente la oleada de protesta en las calles de Túnez, trata de aprovechar su ventaja para presionar por reformas democráticas en el país, y más allá.

El enviado de más alto rango de EE.UU. para Medio Oriente, Jeffrey Feltman, fue el primer funcionario extranjero que llegó al país después de que el presidente Zine El Abidine Ben Alí fue depuesto el 14 de enero y rápidamente llamó a realizar reformas. Dijo el martes que sólo unas elecciones libres y limpias fortalecerían y otorgaran credibilidad a la dirigencia asediada del Estado norteafricano.

“Ciertamente espero que utilizaremos el ejemplo tunecino”, agregó el secretario adjunto de Estado Feltman en conversaciones con otros Estados árabes.

Fue enviado al país norteafricano para ofrecer ayuda de EE.UU. en la turbulenta transición del poder, y se reunió con ministros tunecinos y personalidades de la sociedad civil.

Feltman viaja a París el miércoles para discutir la crisis con los dirigentes franceses, reforzando la impresión de que EE.UU. dirige el apoyo internacional para un nuevo Túnez, en detrimento de la antigua potencia colonial, Francia…
Las naciones occidentales apoyaron durante mucho tiempo a la dirigencia depuesta de Túnez, por verla como un bastión contra militantes islámicos en la región norteafricana.

En 2006, el entonces secretario de defensa de EE.UU. Donald Rumsfeld, hablando en Túnez, elogió la evolución del país.

Explotando la situación, la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton intervino ágilmente con un discurso en Doha el 13 de enero, advirtiendo a los dirigentes árabes que permitieran más libertades a sus ciudadanos.

“No cabe duda que EE.UU. trata de posicionarse muy rápido del lado bueno…” “AFP: “EE.UU. ayuda a conformar el resultado del levantamiento tunecino,”

¿Tendrá éxito Washington en la instalación de un nuevo régimen títere?

Depende en gran parte de la capacidad del movimiento de protesta al encarar el papel insidioso de EE.UU. en los asuntos internos del país.

No se mencionan los poderes preponderantes del imperio. Con una amarga ironía, el presidente Obama ha expresado su apoyo al movimiento de protesta.

Mucha gente dentro del movimiento de protesta cree que el presidente Obama está comprometido con la democracia y los derechos humanos, apoya la decisión de la oposición de deponer a un dictador, instalado por EE.UU. para comenzar.

Captación de dirigentes de la oposición

La captación de los dirigentes de los grandes partidos de oposición y organizaciones de la sociedad civil en anticipación del colapso de un gobierno títere autoritario forma parte de los cálculos de Washington, aplicados en diferentes regiones del mundo.

El proceso de captación es implementado y financiado por fundaciones basadas en EE.UU. que incluyen la Fundación Nacional por la Democracia (NED) y Freedom House (FH). Tanto FH como NED tienen vínculos con el Congreso de EE.UU., el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) y el establishment de los negocios estadounidense. Se sabe que tanto NED como FH están ligados a la CIA.

La NED está activamente involucrada en Túnez, Egipto y Argelia. Freedom House apoya a varias organizaciones de la sociedad civil en Egipto.

“La NED fue establecida por el gobierno de Reagan después de que el papel de la CIA en el financiamiento clandestino para derrocar gobiernos extranjeros se sacó a la luz, llevando a que los partidos, movimientos, periódicos, libros, revistas e individuos que recibían fondos de la CIA fueran desacreditados… Como fundación bipartidaria, con participación de los dos principales partidos, así como de la AFL-CIO y la Cámara de Comercio de EE.UU., la NED se hizo cargo del financiamiento de movimientos de derrocamiento extranjeros, pero de modo encubierto y bajo la rúbrica de “promoción de la democracia”. (Stephen Gowans, enero de 2011 What's left

Aunque EE.UU. ha apoyado al gobierno de Mubarak durante los últimos treinta años, las fundaciones estadounidenses con vínculos con el Departamento de Estado de EE.UU. y el Pentágono han apoyado activamente a la oposición política, incluido el movimiento de la sociedad civil. Según Freedom House: “La sociedad civil egipcia es al mismo tiempo vibrante y restringida. Hay cientos de organizaciones no gubernamentales dedicadas a expandir los derechos civiles y políticos en el país, que operan en un entorno fuertemente regulado.” (Comunicado de prensa de Freedom House).

En una amarga ironía, Washington apoya la dictadura de Mubarak, incluidas sus atrocidades, mientras respalda y financia a sus detractores, a través de FH, NED, entre otros.

Bajo los auspicios de Freedom House, disidentes egipcios y oponentes de Hosni Mubarak fueron recibidos en mayo de 2008 por Condoleezza Rice en el Departamento de Estado y el Congreso de EE.UU. También se reunieron con el Consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Stephen Hadley, quien fue “el principal consejero de política exterior de la Casa Blanca” durante el segundo período de George W. Bush.

El esfuerzo de Freedom House por empoderar a una nueva generación de propugnadores ha producido resultados tangibles y el programa de Nueva Generación en Egipto ha adquirido importancia local e internacionalmente. 

Becados egipcios visitantes de todos los grupos de la sociedad civil recibieron [mayo de 2008] atención y reconocimiento sin precedentes, incluidas reuniones en Washington con la secretaria de Estado de EE.UU., el consejero de seguridad nacional y destacados miembros del Congreso. En las palabras de Condoleezza Rice, representan la “esperanza para el futuro de Egipto. Freedom House, http://www.freedomhouse.org/template.cfm?page=66&program=84.

Ambigüedades políticas: Charlando con “dictadores”, confraternizando con “disidentes”

En mayo de 2009, Hillary Clinton se reunió con una delegación de disidentes egipcios, varios de los cuales se habían reunido con Condoleezza Rice un año antes. Esas reuniones a alto nivel se celebraron una semana antes de la visita de Obama a Egipto.

La secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, elogió el trabajo de un grupo de activistas de la sociedad civil egipcia con los que se reunió hoy y dijo que correspondía a los intereses de Egipto que se orientara hacia la democracia y mostrara más respeto por los derechos humanos.

Los 16 activistas se reunieron con Clinton y con el secretario de Estado adjunto interino para asuntos de Medio Oriente, Jeffrey Feltman, en Washington al final de una beca de dos meses organizada por el programa Nueva Generación de Freedom House.

Los becados mostraron preocupación por lo que percibieron como el distanciamiento del gobierno de EE.UU. de la sociedad civil egipcia y llamaron al presidente Obama a que se reúna con jóvenes activistas independientes de la sociedad civil cuando visite El Cairo la próxima semana. También instaron al gobierno de Obama a que continúe suministrando apoyo político y financiero a la sociedad civil egipcia y a que ayude a abrir el espacio para organizaciones no gubernamentales que está fuertemente restringido bajo la antigua ley de emergencia de Egipto.

Los becados dijeron a Clinton que ya aumenta el impulso en Egipto a favor de más derechos civiles y humanos, y que se necesita urgentemente el apoyo de EE.UU. en este momento. Subrayaron que la sociedad civil representa una “tercera vía” moderada y pacífica en Egipto, una alternativa a los elementos autoritarios del gobierno y a los que abrazan un régimen teocrático. (Freedom House, mayo de 2009)

Durante sus becas, los activistas pasaron una semana en Washington recibiendo entrenamiento como propugnadores y obteniendo una enseñanza desde dentro del funcionamiento de la democracia estadounidense. Después de su entrenamiento se pudo a los becarios en contacto con organizaciones de la sociedad civil de todo el país con las que compartieron experiencias con sus homólogos estadounidenses. Los activistas terminarán su programa… visitando a funcionarios del gobierno, miembros del Congreso, medios noticiosos y think tanks.” (Freedom House, mayo de 2009)

Estos grupos opositores de la sociedad civil –que actualmente juegan un papel importante en el movimiento de protesta– están apoyados y financiados por EE.UU. Sirven indeleblemente intereses estadounidense.

La invitación de disidentes egipcios al Departamento de Estado y al Congreso de EE.UU. también pretende inculcar un sentimiento de compromiso y fidelidad a los valores democráticos estadounidenses. EE.UU. se presenta como un modelo de Libertad y Justicia. Y se destaca a Obama como un "modelo ejemplar".

Los titiriteros apoyan al movimiento de protesta contra sus propios títeres

La explicación es “apalancamiento político”, “fabricación de disenso”. Apoyo al dictador así como a los oponentes del dictador como medio para controlar a la oposición política.

Estas acciones por parte de Freedom House y la NED por cuenta de los gobiernos de Bush y Obama, aseguran que la oposición de la sociedad civil financiada por EE.UU. no dirigirá sus energías contra los titiriteros tras el régimen de Mubarak, es decir el gobierno de EE.UU.

Esas organizaciones de la sociedad civil financiadas por EE.UU. actúan como un “Caballo de Troya” que se incrusta en el movimiento de protesta. Protegen los intereses de los titiriteros. Aseguran que el movimiento de protesta en la base no encarará el tema más amplio de la injerencia extranjera en los asuntos de Estados soberanos.

Blogueros de Facebook y Twitter apoyados y financiados por Washington

En relación con el movimiento de protesta en Egipto, varios grupos de la sociedad civil financiados por fundaciones basadas en EE.UU. han encabezado la protesta en Twitter y Facebook:

“Activistas del movimiento egipcio Kifaya (¡Basta!) –una coalición de oponentes al gobierno– y del Movimiento Juvenil 6 de Abril organizaron las protestas en las redes sociales Facebook y Twitter. Informes noticiosos occidentales dijeron que al parecer Twitter se bloqueará en Egipto el martes por la tarde.” (Vea Voice of America, Egipto estremecido por mortíferas protestas antigubernamentales)

El movimiento Kifaya, que organizó una de las primeras protestas dirigidas contra el régimen de Mubarak a finales de 2004, está apoyado por el Centro Internacional de Conflicto No Violento basado en EE.UU. Kifaya es un movimiento de amplia base que también ha tomado posición sobre Palestina y el intervencionismo estadounidense en la región.

Por su parte, Freedom House ha estado involucrado en la promoción y entrenamiento en los blogs de Facebook y Twitter en Medio Oriente y en el norte de África:

Los becarios de Freedom House adquirieron pericia en la movilización cívica, liderazgo y planificación estratégica, y se benefician de oportunidades de conexión de redes mediante su interacción con donantes basados en Washington, organizaciones internacionales y los medios. Después de volver a Egipto, los becarios recibieron pequeños subsidios para implementar iniciativas innovadoras como la propugnación de una reforma política a través de mensajes de SMS y Facebook. http://www.freedomhouse.org/template.cfm?page=66&program=84

Del 27 de febrero al 13 de marzo [2010], Freedom House recibió a 11 blogueros de Medio Oriente y del norte de África [de diferentes organizaciones de la sociedad civil] para un Tour de Estudios Avanzados de Nuevos Medios en Washington, D.C. El Tour de Estudios suministró a los blogueros entrenamiento en seguridad digital, producción de vídeos digitales, desarrollo de mensajes y cartografía digital. Mientras estuvieron en Washington, los becarios también participaron en una información del Senado, y se reunieron con responsables de alto nivel de USAID, [el Departamento de] Estado y el Congreso así como medios internacionales incluidos Al-Jazeera y Washington Post http://www.freedomhouse.org/template.cfm?page=115&program=84&item=87

Se puede comprender fácilmente la importancia dada por el gobierno de EE.UU. a este “programa de entrenamiento” de blogueros, que va acompañado por reuniones de alto nivel en el Senado de EE.UU., el Congreso, el Departamento de Estado, etc.

El papel de los medios sociales Facebook y Twitter como expresiones de disenso, debe ser evaluado cuidadosamente a la luz de los vínculos de diversas organizaciones de la sociedad civil egipcia con Freedom House (FH), (NED) y el Departamento de Estado.

BBC News World (transmisión en Medio Oriente) citando mensajes egipcios en Internet ha informado de que “EE.UU. ha estado enviando dinero a grupos pro democracia”. (BBC News World, 29 de enero de 2010). Según un informe en The Daily Telegraph, citando un documento secreto de la embajada de EE.UU. (29 de enero de 2011):

“Las protestas en Egipto están siendo impulsadas por el movimiento juvenil 6 de abril, un grupo de Facebook que ha atraído sobre todo a miembros jóvenes y educados opuestos a Mubarak. El grupo tiene unos 70.000 miembros y utiliza las redes sociales para orquestar protestas e informar sobre sus actividades.

Los documentos publicados por WikiLeaks revelan que funcionarios de la embajada de EE.UU. [en El Cairo] estuvieron en contacto regular con el activista entre 2008 y 2009, considerándolo una de las fuentes más fiables para información sobre abusos de los derechos humanos.

La Hermandad Musulmana

La Hermandad Musulmana en Egipto constituye el mayor segmento de la oposición al presidente Mubarak. Según informes, la Hermandad Musulmana domina el movimiento de protesta.

Aunque existe una prohibición constitucional contra partidos políticos religiosos, los miembros de la Hermandad elegidos al parlamento de Egipto como “independientes” constituyen el mayor bloque parlamentario.

La Hermandad, sin embargo, no constituye una amenaza directa para los intereses económicos y estratégicos de Washington en la región. Las agencias de inteligencia occidentales tienen una antigua historia de colaboración con la Hermandad. El apoyo de Gran Bretaña a la Hermandad, organizado a través del Servicio Secreto británico, data de los años cuarenta. Desde los años cincuenta, según el ex funcionario de inteligencia William Baer, “La CIA [canalizó] el apoyo a la Hermandad Musulmana por “la encomiable capacidad de derrocar a Nasser”. 1954-1970: CIA and the Muslim Brotherhood Ally to Oppose Egyptian President Nasser. Esos vínculos encubiertos con la CIA se mantuvieron después de Nasser.

Comentarios finales

La remoción de Hosni Mubarak ha estado, durante varios años, entre los planes de la política exterior de EE.UU.
El reemplazo del régimen sirve para asegurar la continuidad, mientras suministra la ilusión de que ha tenido lugar un cambio político significativo.

La agenda de Washington para Egipto ha sido “secuestrar el movimiento de protesta” y reemplazar al presidente Hosni Mubarak por otro jefe de Estado títere, dócil. El objetivo de Washington es sustentar los intereses de potencias extranjeras, defender la agenda económica neoliberal que ha servido para empobrecer a la población egipcia.

Desde el punto de vista de Washington, el reemplazo del régimen ya no requiere la instalación de un régimen militar autoritario como durante el apogeo del imperialismo de EE.UU. Puede ser implementado mediante la captación de partidos políticos, incluida la izquierda, el financiamiento de grupos de la sociedad civil, la infiltración del movimiento de protesta y la manipulación de elecciones nacionales.

Con referencia al movimiento de protesta en Egipto, el presidente Obama declaró en una transmisión por vídeo en YouTube el 28 de enero: “El gobierno no debe recurrir a la violencia”. La pregunta más fundamental es ¿cuál es la fuente de esa violencia? Egipto es el mayor beneficiario de ayuda militar de EE.UU. después de Israel. Los militares egipcios éstán considerados la base del poder del régimen de Mubarak:

“El ejército y las fuerzas policiales del país están armados hasta los dientes gracias a más de 1.000 millones de dólares anuales de Washington… Cuando EE.UU. describe oficialmente a Egipto como “aliado importante” se refiere sin querer al papel de Mubarak como puesto avanzado para operaciones militares y tácticas de guerra sucia en Medio Oriente y más allá. Existe clara evidencia de grupos internacionales de derechos humanos de que innumerables “sospechosos” entregados por fuerzas de EE.UU. en sus diversos territorios de operaciones (criminales) son arrojados en secreto a Egipto para “interrogatorio profundo”. El país sirve como un gigantesco “Guantánamo” en Medio Oriente, convenientemente oculto al interés público estadounidense y libre de sutilezas legales sobre derechos humanos.” (Finian Cunningham, Egypt: US-Backed Repression is Insight for American Public, Global Research, 28 de enero de 2010).

EE.UU. no es un “modelo ejemplar” de democracia para Medio Oriente. La presencia militar de EE.UU. impuesta a Egipto y al mundo árabe durante más de 20 años, combinada con reformas “de libre mercado” constituye la raíz de la violencia estatal.

La intención de EE.UU. es utilizar el movimiento de protesta para instalar un nuevo régimen.

El movimiento popular debería reorientar sus energías: Identificar la relación entre EE.UU. y “el dictador”. Derrocar al títere político de EE.UU. pero sin olvidar a los “verdaderos dictadores”.

Reorientar el proceso de cambio de régimen.
Desmantelar las reformas neoliberales.
Cerrar las bases militares de EE.UU. en el mundo árabe.
Establecer un gobierno verdaderamente soberano.

*Experto geopolítico canadiense. Publicado en Global Research

domingo, 30 de enero de 2011

¿reconocimiento del estado palestino… o del estado israelí?

Por Luis E. Sabini Fernández *  - http://www.revistafuturos.com.ar/los-pueblos/345-israel-mueve-alfiles-campo-palestino

El pueblo palestino, los indisputables nativos de ese país de los últimos mil años por lo menos (y todas las investigaciones arqueo- y antropológicas llevan a pensar que de los milenios anteriores también, al punto de que de ellos procederían los primeros judíos) ha tenido el terrible destino de haber sido primero invadido, desde comienzos de la década del ’80 del siglo XIX por un peculiar movimiento polìtico-ideológico, el sionismo, que al comienzo no mostró su carácter militar.


Por entonces Palestina no era sino una provincia colonial del imperio turco. Hacia la Gran Guerra de 1914-1918, los palestinos vieron el cambio de mando de los “poderes coloniales” pasando de la órbita turca a la inglesa, aunque entretanto proseguía la invasión callada, aunque cada vez más militarizada del sionismo y a causa de los trastornos, sacudones y tragedias causados por la pesadilla nazi en Europa primordialmente, los palestinos fueron constituidos como el “polo a tierra” de esa locura, sufriendo la descarga ahora masiva de judíos más o menos sionistas, sobrevivientes del antisemitismo nazi.

Así llegamos a 1948, con los natives palestinos despojados de su tierra y su cultura, por una ocupación sistemática y cerebralmente dirigida a borrarlos del mapa junto con sus ciudades y su paisaje, sus frutales, su pesca, sus tejidos. Ocupación llevada adelante, durante ahora otros 60 años mediante una coexistencia aparente con el establecimiento de un “estado judío” que proyectaba tan poca coexistencia como fuera posible.
La población palestina fue advirtiendo poco a poco ese destino. Hubo conatos violentos contra los avances sionistas, en las décadas del ’20 y del ‘30. En 1936, las cosas pasaron a mayores, hubo tres años de enorme tensión social, que muchos consideran la primera intifada contra el establecimiento de lo que entonces se denominaba “hogar judío” y el planteo de los contendientes dejó claro quiénes eran los colonialistas y quienes los condenados a la esclavitud, la abyección, la reducción o la muerte: británicos y judíos sionistas contra nativos palestinos, musulmanes o cristianos y viceversa. Los judíos no sionistas, del antiguo yishuv, 1 también sufrieron la violencia de los palestinos, aunque una parte de ellos fueron protegidos o asistidos por lugareños que los conocían y distinguían de los sionistas .
El poder colonial logró entonces arrasar con las capas políticamente más activas de entre los palestinos. Ya estábamos en 1939. La pesadilla nazi iba a nublar todavía más el panorama.

Si en 1948, todavía muchos podían creer que “los árabes” iban a luchar unitariamente por la “fracción” palestina invadida y ocupada, hubo dificultades para plasmar políticamente esa idea a pesar de que tenía considerable fuerza en las sociedades árabes de entonces. Tal vez el último intento, de panarabismo en el orden político, parcial y todo como fue, lo constituyó la RAU, de corta vida (1958-1961).
Como muy bien señala Shlomo Zand, el sionismo, ejerciendo el poder ideológico-económico-militar no ha podido, sin embargo, plasmar su proyecto:
“Si el sionismo no ha creado un pueblo judío mundial, y aún menos una nación judía, ha dado, sin embargo, nacimiento a dos pueblos, e incluso a dos nuevas naciones que desafortunadamente rehúsa reconocer, considerándolos vástagos ilegítimos.

”Existe hoy un pueblo palestino; creación directa del colonialismo, que aspira a su propia soberanía y lucha desesperadamente por lo que queda de su patria. Asimismo existe un pueblo israelí dispuesto a defender con entrega total su independencia nacional.”
Habría que completar el cuadro presentado por Zand diciendo que la acción del sionismo, tan íntimamente ligada a poderes coloniales (primero el Imperio Británico, luego Estados Unidos), ha generado también, un tercer “actor”, al que probablemente no le corresponda el calificativo de “pueblo”, pero que es indudablemente una comunidad en franco crecimiento: los judíos antisionistas, muchos laicos, de fuera pero también de dentro del Estado de Israel, que estiman irremisiblemente perdido, podrido, el fruto obtenido.

Entre ellos, nos parece ver crecer el sentimiento de hay que evitar estados monoétnicos, unirreligiosos o con otras exclusividades, y que más bien habría que volver a una vieja demanda de palestinos antirracistas: un estado palestino laico, multiétnico y multiconfesional.
Nos quedarían en ese caso muchísimos problemas. El más angustiante, por su potencialidad de violencia, es el del equivalente con los pies negros argelinos.

Pero antes, mucho antes de ello, en nuestro palpitante presente, lo que tenemos es un estado sionista que está extremando todas sus medidas para expulsar y seguir transfiriendo no sólo palestinos, sino ahora también la mano de obra semiesclava cuya venida programó hace dos o tres décadas para quebrar un poco más a los natives. Filipinos, malayos, centroamericanos y de otras regiones del Tercer Mundo constituyeron la mano de obra barata y pesada de la vida cotidiana israelí, pero con las décadas han generado hijos, y éstos muy a menudo tienen al hebreo como idioma principal, inevitablemente. Ahora se percibe la incorporación a la sociedad adulta israelí de tales, ya no inmigrantes, como sus padres -a veces de diverso origen- sino oriundos…
Los inmigrantes así traídos constituyen cientos de miles de habitantes actuales de Israel. Y la nueva generación ya está presente.
Con lo cual la ecuación planteada por Zand se ha complicado todavía un poco más.

Dentro de lo palestino, las cosas tampoco han sido nítidas o simples. Tras las rebeliones y motines anteriores a 1948 y la Nakba que diezmó a la sociedad y a sus organizaciones, los primeros pujos de resistencia sobrevinieron en la década de los ’60, la década del Che, de la Cuba revolucionaria, del Mayo francés, del auge de un Tercer Mundo enfrentado al mundo-tal-cual-es pero sobre todo y fundamentalmente al capitalismo occidental, racista, imperial… No es de extrañar que entonces los objetivos políticos y la lucha correspondiente adquirieran un perfil de época, con la guerrilla palestina que absorbía todas las luces mediáticas, aunque otros palestinos encararan otros tipo de lucha.
La lucha político-militar fue encarnada por la OLP, un mosaico de organizaciones más o menos diversas, aunque con un denominador común, que podríamos englobar como “la causa socialista”. Al Fatah fue durante décadas su organización principal con un líder siempre único, Yaser Arafat. Esa lucha, aun con altibajos no fue sino una serie de derrotas, y cada una más aplastante que la anterior.

Una serie de exilios forzosos de una parte del pueblo palestino, por Jordania, Líbano, Túnez, Irak, que no hizo sino negar terminantemente, en los hechos, la tesis sionista de que para los palestinos toda la “patria” árabe era indistinta. Los palestinos expulsados, aunque en general fueron muy bien recibidos en las tierras vecinas procesaron conflictos políticos, a veces sangrientos y trágicos.

Parafraseando a Zand, podríamos decir que el sionismo también creó dos exilios y dos categorías de forasteros: el de los palestinos despojados de su terruño, obligados a instalarse siempre provisoriamente en unos cuantos países de la región árabe, y el de los judíos que siendo en EE.UU. estadounidenses, en Portugal, portugueses, en Uruguay, uruguayos, en Irak, iraquíes, pasaron a vivir a Israel, una tierra con la cual no tenían ni siquiera ancestros remotos en común. Como ha pasado con tantos judíos étnicamente caucásicos, o con sefaradíes que por siglos o milenios convivieron en los países árabes mediterráneos. 2

La intifada de 1987 marcó el espíritu de la sociedad palestina, y en cierto sentido su renacimiento como pueblo en resistencia, como instancia colectiva, con una vanguardia mucho menos pesante y un protagonismo “callejero” mucho mayor. Renacimiento de aquellas luchas de los ’30.
El gobierno israelí, que a esa altura hacía rato había abandonado los ropajes socialde-mócratas de un racismo y un colonialismo cool para entrar en un régimen cada vez más “puro” al estilo sudafricano, y acercándose paso a paso a su contracara histórica, la del nazismo (al menos en sus primeras fases) con su política de “no iguales pero igual bien separados”, advirtió que el pueblo palestino se reasumía como sociedad, que salió a la calle, con piedras, con la reivindicación de no ser borrados del mapa, a preservar su sociedad, tan amenazada.

Esta rebelión, rechazo a la ocupación de las tierras palestinas fue contestada por la sociedad israelí mediante una muy dispuesta represión militar en toda la línea, enfrentando a jóvenes y niños que apedreaban, con fusiles, tanques, granadas y una peculiar pedagogía: los soldados israelíes les quebraban los brazos a quienes tiraban piedras. Supongo que amparados por aquel sentimiento de Golda Meir, de cuando era canciller de Israel y su gobierno reprimía a sangre y fuego a los ocupados palestinos que resistían el despojo: “no puedo perdonar a los árabes por lo que les obligan a nuestros muchachos a hacerles”. 3

Con la intifada, cambió radicalmente el cuadro de situación para Israel. Ya no se trataba de enfrentar una dirección política palestina desde un gobierno de amplia aunque fluctuante base social; ahora se trataba de que la sociedad palestina o amplios sectores de ella empezaba a decir basta. Aunque le faltaba fuerza material y sobre todo militar para expresarlo.

Es el momento en que Israel aplica lo que tan claramente expusiera Franz Fanon pocos años antes:
“La violencia de las masas se opone vigorosamente a las fuerzas militares del ocupante, la situación empeora y se pudre. Los dirigentes en libertad se encuentran entonces en una situación difìcil. Convertidos de pronto en inútiles con su burocracia y su programa razonable se los ve […] intentar la suprema impostura de ‘hablar en nombre de la nación amordazada’. Por regla general, el colonialismo se lanza ávidamente sobre esa oportunidad, transforma esos inútiles en interlocutores y en cuatro segundos les otorga la independencia encargándolos de restablecer el orden.” 4
La puesta en escena para la cooptación de la dirección palestina no cumple punto por punto la secuencia de Fanon, por las especificidades de la situación palestino-israelí. La dirección palestina no estuvo tan ajena ante el levantamiento y sobre todo el otorgamiento de independencia tiene que ser mucho más simbólico y recortado, abstracto, eternamente diferido, puesto que para los colonialistas forjadores de “El Gran Israel” no se trata de ejercer del dominio sobre los palestinos, lo habitual de muchos colonialismos, sino únicamente sobre Palestina, sin palestinos, tratando de imponerle a la realidad aquella vieja consigna sionista de constituir “un pueblo sin tierra para una tierra sin pueblo”.

Y la intifada, regada con miles de muertos, heridos y prisioneros, mantuvo en jaque la situación hasta prácticamente la apuesta a la “solución” en Oslo, para “restablecer el orden” en 1993. Se la pudo diagnosticar “agotada” entonces.
Dirección política palestina cooptada entonces para enfrentar a la sociedad palestina y remodelarla.

Indicios no faltaban. La estabilización de los elencos dirigentes, el nepotismo, la verticalidad, el manejo discrecional de fondos le fue permitiendo a la dirección palestina una serie de prebendas, como por ejemplo la creación de un cuerpo de representantes en el exterior, tanto ante organismos internacionales como asimilados a representaciones diplomáticas a escala nacional, todo ello fue consolidando una suerte de burocracia palestina, adueñándose de los diversos resortes administrativos del protoestado palestino, y fundamentalmente del control de las armas, de “la seguridad”, peste de nuestro tiempo.

Cuando el gobierno israelí le propone a la OLP la constitución de una Autoridad Palestina, invitándolos a ver en la lontananza el demoradísimo “estado palestino” poniéndole “allá a lo lejos” a Jerusalén como capital de esa Palestina, tiene la sagacidad de aclarar que la AP significa una serie de cuerpos armados, una policía “interna”, generosamente nutrida de presupuesto.
Y la constitución, siempre en la bruma de lo futuro, de un estado palestino con presidente, rey o titular asegurado, claro. Lo que Per Gahrton se preguntará si no es un “campo de prisioneros con autogobierno”. 5

Israel también se ha valido del “divide y reinarás”. Cuando en 1987 se entrevió la aparición de Hamas, islámicos, el gobierno sionista vio con buenos ojos la bifurcación de la resistencia entre palestinos laicos y socialistas y palestinos religiosos musulmanes.
Hamas apareció como red de apoyo social que tanto necesitaba la población palestina, sobre todo en 1987 con el estallido de la revuelta. Hamas trabajó en contención social y familiar, en educación, alimentación, salud y se ganó así un lugar.
Un lugar que Al Fatah había subestimado o menospreciado.

A partir de 1993, ante la resistencia de Hamas al sionismo cada vez más al rojo vivo, la AP cuenta con una policía palestina acordada con el Estado de Israel; el “divide y reinarás” toma la forma de financiar y estrenar a los cuerpos de seguridad palestinos, “laicos y socialistas” para reprimir al integrismo real o presunto.

Porque si bien los Acuerdos de Oslo de 1993 fueron un golpe brutal a la lucha contra la ocupación, no aniquiló, sin embargo la resistencia. La dirección israelí, apoyada y financiada por el principal poder planetario, el gobierno de EE.UU. y todo lo que éste administra de los fondos de toda la humanidad, no logró del todo su objetivo.

Porque los manejos del gobierno sionista pasan por la connivencia con las estructuras políticas que ellos sienten pueden influenciar. Pero lo que se ha dado a partir de 1987 es como un desplazamiento de la resistencia; desde las organizaciones políticas o mejor dicho político-militares; OLP, Frente del Rechazo, Hamas hacia la sociedad misma, la población hastiada de los vejámenes y la ocupación.
El mismo Arafat, que había aceptado tan ínfimo papel como mandatario de bantustán, no termina su proceso de genuflexión y enfrenta a Israel en el 2000 cuando se desencadena una vez más la resistencia popular al atropello y robo sistemático de tierras, espacios, bienes y recursos, sitios sagrados. El gobierno israelí lo reasumirá como enemigo, aunque, luego de tantas complicidades habidas, le fue fácil “intercambiar figuritas” y elegir a Abbas en lugar de Arafat para sus planes.

Entonces Ariel Sharon procurará “apurar el caballo” con una muy cerebral provocación, una más. Desfila como en “tierra conquistada” pisando lugares sacros islámicos y sobreviene una reacción social formidable: brota otra vez la resistencia, otra vez cívica y apenas violenta; son una vez más las piedras y ocasionales Molotov contra un ejército de ocupación provisto de las más sofisticadas y agresivas armas que la técnica bélica, en la cual Israel está a la vanguardia mundial, pone a su disposición.

El ejército de ocupación matará a 17 “protestatarios” el primer día. Arafat tendrá la dignidad –que sellará su muerte– de informar dentro y fuera de fronteras, palestinas e israelíes, que los heridos y muertos tenían, un 77 %, balazos de la cintura para arriba. Tiraban a matar.
La brutalización progresiva del sionismo avanza inexorable. Meir seguiría culpando, claro, a los refractarios a los planes de instalación decididos… por la Biblia.

Y las cartas se dan vuelta, quebrando imaginarios políticos: en Palestina empezamos a tener laicos corruptos y entreguistas 6 y religiosos, integristas (o no tanto) resistentes contra la ocupación y el vejamen institucionalizado.

En enero de 2006, con elecciones superlimpias y bien controladas desde el mismísimo Primer Mundo, donde se supone que tienen “know how” para hacerlo, no gana el caballo del comisario; Mahmud Abbas y su claque. Tampoco gana el niño mimado del Banco Mundial, Salam Fayyad, que corría en paralelo y apenas cosecha el 2% de los votos de los palestinos que viven en “los territorios”, y sí gana Hamas que se queda con 74 escaños contra 45 de Al Fatah. Existen otras expresiones y agrupaciones políticas, que escapan a tan triste dualismo, algunas incluso con una añeja actuación de resistencia e incluso con relevancia, pero su caudal electoral será entonces muy pequeño: 3 para el FPLP y 2 también para el FDLP. Ambos son frentes de resistencia palestina laica y socialista que lucharon siempre contra la hegemonía de Al Fatah dentro de la OLP, al menos en los tiempos de Arafat.
El gobierno israelí con el acuerdo tácito de la UE y de EE.UU. –los que tanto saben de democracia– deciden reconfigurar los resultados. A los electos de Hamas –todos candidatos a los que no se les conocían acusaciones por actos “terroristas”, violentos o de resistencia, de los condenables por los satisfechos del mundo– se los persiguirá y encarcelará; a quienes tienen el segundo caudal de votos, Al Fatah, se los ratificará en el gobierno de la “Autoridad Palestina” y a quien sacara el menor caudal de votos, el Sr. Fayyad, se le dará el cargo clave del “gobierno” de la Autoridad Palestina.

No se le puede negar originalidad en la “redistribución de cargos” tras elecciones por nadie impugnadas. Digno de recordar, la actitud de escrupulosidad democrática de europeos, estadounidenses y sionistas.

La AP ya venía, como vimos, en pleno idilio con la seguridad israelí y estadounidense, porque la CIA y el MOSSAD le han ofrecido una serie de cursos de adiestramiento para “administrar la paz” y para “luchar contra el terrorismo”. Lo dirá el general estadounidense Keith Dayton, el gran arquitecto de la refundición de los servicios palestinos de seguridad:
«No sé cuántos de ustedes lo saben, pero durante el último año y medio los palestinos se han comprometido en (…) lo que ellos denominan ofensivas de seguridad en toda Cisjordania, sorprendentemente bien coordinados con el ejército israelí, en un esfuerzo serio y sostenido dirigido al restablecimiento de la ley y el orden (…) y al restablecimiento de la Autoridad Palestina. Primero en Nablús, después en Yenín, Hebrón y Belén, han llamado la atención del establishment militar israelí gracias a su dedicación, su disciplina, su motivación y sus resultados». 7

En los últimos años ha ido avanzando la “integración” entre el gobierno títere de Abbas, Fayyad y Cía. y los núcleos del poder israelo-estadounidense. Desde hace años, se ha ido creando una zanjón económico brutal entre Cisjordania, “invadida” de zonas francas e inversiones, y la Franja de Gaza bloqueada al límite subsistencial más abyecto; Cisjordania, con enclaves industriales y de “desarrollo” a manos de los palestinos “avivados” o “aggiornados” que se han hecho cargo de la instalación de celulares, de redes inalámbricas de todo tipo, al punto que hoy Cisjordania es presentada como uno de los territorios con mayor avance del PBI del mundo entero. Esto, que en una economía real y verdadera, debería hacernos temblar de pavor por lo que significa en estragos sociales y contaminación ambiental, en manos de los circuitos mediáticos “normales” se nos lo presenta como “un éxito económico”. A contrastar siempre con la sobrevivencia vegetativa de los habitantes de la Franja de Gaza… ahondando la hendidura entre los bantustanes.

Significativamente, este “desarrollo” de Cisjordania es elogiado por la derecha prooccidental y sionista y por “la izquierda” que declara a la vez apoyar la causa palestina, como los gobiernos brasileño y argentino actuales.

En 2011 tenemos la última adquisición de Abbas: los equipos de seguridad privada Blackwater, un ejército mercenario que tuvo que ser retirado de Irak, ¡hasta de Irak! que sigue siendo tierra de indefensión, porque hasta el gobierno títere iraquí no tuvo más remedio que manifestar disgusto por los asesinatos a mansalva y reiterados de semejante “ejército” de soldiers of fortune -tal es el nombre que se atribuyen los mercenarios en algunos circuitos de la cultura dominante; en aquellos precisamente donde el dinero es todo-. Esa empresa de asesinos con muy altos sueldos, será la “socia” de la AP. El contrato habla de 84 mil millones de dólares. No es poca cosa, y no sabemos si es por cuatro años o apenas por el primero porque el contrato establece opción a otros tres. Es tal el monto que no resulta claro. Lo que sí resulta claro es que los palestinos muertos tal vez resulten caros, pero que no importa; los que pagamos somos nosotros, nosotros mismos, el resto del planeta. Porque ya se sabe que el presupuesto de Israel depende del de EE.UU. y el de EE.UU. de sus inversiones y réditos en el resto del mundo.

La radio Jai, de Buenos Aires, con su consigna identificatoria que habla de sus pretensiones y de la usurpación de una representatividad que los tiene sin cuidado, pretendiendo ser “la radio judía de América”, tiene una frase que dice mucho más de lo que seguramente quisieron decir, porque explica impecablemente lo que es una traición, aunque apele a criticar a “los extremistas”: “Una organización política como Fatah podría llegar a un acuerdo con Israel, pero una organización religiosa extremista como Hamás no puede traicionar sus principios.” 8 Ah, bueno.

En este cuadro de situación, un académico, Ignacio Klich, pretende, en pleno enero de 2011, mostrarnos “la cuestión palestina” con ponderados puntos de vista. En la revista Debate nos habla de los esfuerzos de la AP, en “en su lucha por globalizar el reconocimiento a Palestina de sus tierras ocupadas por Israel desde la guerra de 1967”, frase que habla de “lucha”, que buscamos y no hemos podido encontrar en lado alguno de la AP desde hace ya años.

En los simulacros de lucha que la AP, junto al gobierno norteamericano nos ha brindado, figura la “demanda” de tres meses de suspensión de las edificaciones mal llamadas judías -en rigor, sionistas- en Cisjordania, por ejemplo. Abbas reclama el cumplimiento de esa “tregua edilicia” para retomar “conversaciones de paz”, otro eufemismo de la neohabla que se ha puesto en circulación en el conflicto palestino-israelí, donde “plomo fundido” -de triste recuerdo en sus usos inquisitoriales- se ha convertido en el descarado nombre de una “operación de limpieza étnica”, con muertes a mansalva de civiles, niños, bebes, donde, por ejemplo, el ametrallamiento de barcazas pesqueras palestinas se hace invocando la seguridad… ¿de los peces?

Klich nos comunica que: “Los reconocimientos a un estado palestino son vistos por Abbas como un aliento a la estancada negociación con Israel, una vez que el premier Netanyahu acuerde suspender -temporal y acotadamente- la edificación hebrea allí.”
“Temporal y acotadamente”; observe el paciente lector las condiciones que le servirían a Abbas. Una puesta en escena en toda regla.
Pero Klich le sigue otorgando a Abbas el protagonismo de estas semisuspendidas “negociaciones”. Ni lo abyecto de reclamar suspensión “temporal y acotada” de edificaciones, cuando el sionismo ha sembrado de tales toda Cisjordania, fragmentándola y rompiendo toda red social, comunicacional, geográfica. Ni por asomo aparece el verdadero papel cómplice de la AP respecto de los planes israelíes. No hay una mención de lo que acabamos de señalar sobre “el desarrollo satélite y parásito de Cisjordania, adecuado para reeditar los bantustanes sudafricanos, muchos de ellos también “excelentes emprendimientos económicos”.

Klich escamotea el papel de Abbas y la AP lo cual revela su posición pro-israelí. Tal vez vergonzante, porque se va haciendo cada vez más difìcil ser progre y pro-israelí, algo “normal” hasta hace pocas décadas. Defender a la AP es defender uno de los frutos de la estrategia israelí.
Y a quienes aleguen que no nos corresponde a quienes no somos palestinos decidir “la interna política” palestina, lo cual es enteramente compartible, merece recordárseles que eso rige no sólo para críticos sino también para defensores de tal o cual dirección o representación política.
La íntima y ya añosa relación de la AP con los servicios policiales y militares israelíes y estadounidenses tiene por lo visto fuertes rebrotes. Si hasta ahora tales contactos eran para “desarrollar la seguridad de la ‘policía israelí de colonias’ en los territorios palestinos, una suerte de ejército cipayo, 9 desde el 3 de enero del flamante año, Abbas “acordó” con el Dpto. de Estado, el ingreso al “territorio” de la AP del cuerpo militar que ya mencionamos.

El gobierno estadounidense o sus personeros establecieron un mínimo lavado de cara, rebautizando Blackwater como Xe Services, que tiene una red de empresas subsidiarias para tercerizar funciones. Una de ellas, International Developement Solutions -obsérvese lo abstracto del nombre- es a la que el gobierno de Obama le ha conferido el derecho a poner su pie en Cisjordania. Fuentes ligadas a Hamas evalúan que semejante presencia le permitirá a la policía de la AP “mejorar” su sadismo y “recursos técnicos” en la represión. A la luz de los antecedentes, no se puede decir que Hamas desvaríe, calumnie o invente. 10

La huella de este nuevo episodio del strip-tease farandulesco y grotesco de la AP está en el papel que cumple la progresía que se proclama aliada de la causa palestina.
Que progresistas y amigos de Palestina se permitan calificar el análisis de Klich de “interesante” nos dice que estamos en problemas. Si un intelectual profesional como Klich ve con buenos ojos la dinamización económica de Cisjordania, estamos en problemas.
Nos tememos que el operativo de pinzas diseñado por la dirección sionista a principios de los ’90 está rindiendo sus frutos. Y que las voces que lo han sabido conjurar, como la de Edward Said, han sido sistemáticamente dejadas a un lado. 11

¿Qué aliados les quedan a los nativos palestinos? Si ni ahora ni nunca han podido contar con EE.UU., ni con la UE, que se pretendía equidistante, ni con la dirección política palestina laica y socialista que ha optado por el colaboracionismo, ni con los hipercorruptos estados árabes que festonan toda el área árabe del mundo (los mares Mediterráneo y Rojo), ni tampoco con los “amigos judíos” de Paz Ahora, por ejemplo, 12 lo único que pienso puede “ayudar” son las voces -y las acciones- sueltas, esforzadas, heroicas hoy al menos todavía pequeñas, del MSI, de las redes solidarias que están organizando desde hace años expediciones en barcos, en camiones a la asediada Franja de Gaza, de las redes de judíos antisionistas como IJAN, de algunos grupetes intransigentes dentro de Israel como Anarquistas contra el Muro, de los apoyos internacionalistas al boicot (BDS), 13 pero no mucho más.

Salvo aquella vieja ley divina que dice que “los dioses enloquecen a quienes quieren perder”, otra forma de decir que ‘la soberbia pierde a los poderosos’. Como pasó con los nazis. Porque indudablemente la soberbia confunde el juicio de realidad de su portador que cree ser “el mejor” o “lo mejor”. Estas últimas creencias son muy caras a cierto sionismo agresivo y altanero que ha tomado, al parecer definitivamente, el mando ideológico del movimiento sionista.
Y por eso un tipo de sionistas lúcidos como Uri Avneri, defensor de un estado israelí que procura respetar y proteger a los palestinos que viven en Israel y en los territorios aunque al mismo tiempo preservar el hecho colonial, nos revela su temor mayor: que esta dirección israelí cada vez más integrista lleve al suicidio del engendro nacional llamado Estado de Israel.

Por Luis E. Sabini Fernández * 

luigi14@gmail.com

* Periodista, editor de futuros, www.revistafuturos.com.ar, docente de la Cátedra Libre de Derechos Humanos, Facultad de Filosofìa y Letras, Universidad de Buenos Aires.

notas:
1) La población judía palestina anterior al sionismo.
2) Hay un testimonio personal y nítido hecho por Ruben Kotler, un judío nacido en Tucumán, Argentina: en
“Israel, una dictadura con vestimenta de democracia “, www.deigualaigual.net. Hay un reportaje formidablemente elocuente a Reuven Abergel, un árabe marroquí de religión judía, cofundador de los Panteras Negras israelíes:  www.youtube.com/watch?v=pYpR9DsRVJE  
3) La ezpeluznante frase que no deja ni siquiera una rendija de responsabilidad propia por hechos violentos y torturas es recogida en múltiples documentos directamente de la boca de Meir. Nosotros aquí la extrajimos del documental Matzpen, del cineasta Eran Torbiner y ya la habíamos publicado en “Nuevas tratativas de paz… o de ocupación”.
4) Los condenados de la tierra, Editorial Aquí y Ahora, Montevideo, 1972. La obra original, Les dammés de la terre, se publica en 1961, año de la prematura muerte de Fanon, martinicano  y médico psiquiatra, de leucemia, a los 36 años.
5) Palestinas frihetskamp [La lucha por la libertad de Palestina], Carlssons, Estocolmo, 2008.
6) No todos, claro; los que no están en tales tratativas, o están presos o miran todo desde el llano con impotencia.
7) Cit. p. Julian Salingue, en el blog "La historia del día": Reflexiones sobre la ocupación israelí, la Autoridad Palestina y el futuro del movimiento nacional. Fte.: Discurso del general Dayton en el Washington Institute for Near East Policy, 7/5/2009, http://juliensalingue.over-blog.com/ext/ http://www.washingtoninstitute.org/html/pdf/DaytonKeynote.pdf.
8) En su sitio web.
9) El British Empire en un momento advirtió la vastedad y el alcance de su colonizaciòn y conquista de la India que decuplicaba territorio y población metropolitana por lo cual, con verdadero criterio económico, decidió formar fuerzas de seguridad locales evitando la aplicación de tanta mano de obra british en el cuidado de sus intereses. Los cipayos estaban celosamente entrenados para defender al “amo”, no a su tierra, ni a su gente (aunque el experimento hasta cierto punto falló).
10) Jeff Stein, en The Washington Post, 7 ene 2011, Tania Kepler, Alternative Information Center (AIC), 13 enero 2011.
En Buenos Aires, podríamos ejemplificar con los esclarecedores títulos editados por Editorial Canaán, vale decir por su editor, Saad Chedid.
Véase mi “Sionistas por la pax”, difundido en 2007 en sitios-e.
11) En Buenos Aires, podríamos ejemplificar con los esclarecedores títulos editados por Editorial Canaán, vale decir por su editor, Saad Chedid.
12) Véase mi “Sionistas por la pax”, difundido en 2007 en sitios-e.
13) Movimiento BDS, boicot-desinversión-sanciones, que iniciara un núcleo de palestinos en 2005 pero que ha ido ocupando un papel cada vez más relevante antes las acciones cada vez más genocidas del colonialismo israelí. En nuestra América apenas lo percibimos, pero se advierte su huella, aunque muy hostigado por los gobiernos, en muchos países del llamado Primer Mundo; Inglaterra, Francia, España, Suecia…

jueves, 27 de enero de 2011

Democracia, multitud e igualdad

Por Ricardo Forster  -  http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1010285592334920360

Nombrar la democracia es poner al descubierto la trama de un litigio que la persigue desde los orígenes. Desde Platón sabemos que el ideal republicano nació en conflicto precisamente con la demanda de los muchos que asumió la forma, siempre acechante, expansiva e ilimitada, de la asamblea de los ciudadanos en el Ágora (la plaza pública de aquellos días antiguos). Un conflicto entre el orden que fija las fronteras irrebasables y la emergencia de una figura inasible e insoportable cuyo núcleo resulta de sumar a los que, hasta ese momento, no tenían parte en la suma de la Pólis. 

Esa grieta de origen ha marcado las relaciones siempre arduas y complejas entre la tradición republicana y la tradición democrática. Desde cierta perspectiva se podría decir que la realización de la “República” se corresponde con el fin de lo político, allí donde este último viene a expresar el núcleo de lo que carece de confines, de aquello que no puede ser “puesto en caja”, es decir, ordenado de acuerdo a un régimen que se apoya, en lo esencial, en la fuerza de policía; de un orden, Platón dixit nuevamente, que pone un freno a la incorporación de los incontables en igualdad de condiciones y reclama la imperiosa necesidad de organizar la vida de la ciudad en torno a una élite de guardianes. El filósofo francés Jacques Rancière concluirá que, de lo que se trata, es de “poner fin […] a lo político tal como se manifiesta, a su estado espontáneo, democrático; poner fin a esa autorregulación anárquica de lo múltiple por decisión mayoritaria”. Esa es la dimensión “monstruosa” de la democracia que siempre ha inquietado a los cultores del orden. Ahí radica el deseo, inconfesado, de “ponerle fin a la política” entendiéndola en su verdadera significación que se muestra en absoluta contradicción con la lógica del control y de la reducción de las exigencias de la mayoría a la trama indispensable de la jerarquía. La igualdad, vieja compañera de la politeia, sólo puede permanecer en la República al precio de extraviar su contenido. Cada vez que reaparece, como en los días argentinos, nos devuelve al territorio del litigio, de aquello desde siempre insoportable para el poder. En la escisión entre lo político como fuerza democrática activa y la política como gestión de policía, hay que ir a buscar el conflicto de nuestro tiempo, un conflicto que separa a las fuerzas liberal-conservadoras de las popular-progresistas. 

Pensar la democracia es, entonces, salirse de los lugares comunes, abandonar las perspectivas complacientes y acríticas que suelen ser funcionales a su ahuecamiento, para inmiscuirse con lo “inacabado” de una construcción histórica que convive con sus propias contradicciones. Retomo una más que interesante definición dada por Diego Tatián: “Empleo aquí la palabra democracia para designar la decisión común de mantener abierta la pregunta que interroga por lo que los cuerpos y las inteligencias pueden -ser y hacer-, y de establecer una institucionalidad hospitalaria con la fuerza de actuar, pensar y producir significado con la que cuentan los seres humanos –que son los seres humanos. En este sentido, democracia es una forma de sociedad que activa declaraciones de igualdad, y un régimen político que concreta esas declaraciones en instituciones sensibles a la novedad humana –que de otro modo permanecería clandestina, despolitizada o violenta.” La democracia pensada como una lógica de la incompletud que lleva dentro de sí aquello que la marca desde su inicio: el litigio por la igualdad, es decir la exigencia de los incontables de ser incorporados a la suma de todos los que forman parte de esa equidistancia igualitaria que define el núcleo primero y último de la invención democrática. En esa querella del origen, en esa incomodidad de ensanchar los límites de lo que no tiene límites ni forma precisa pero que organiza cuerpos disímiles, se encuentra el dinamismo conflictivo de un sistema político que nunca acaba de cristalizar allí donde el reclamo de igualdad, que la persigue desde el comienzo, impide la consolidación de una estructura acabada. En ese límite difuso la democracia perpetúa su doble cualidad de ser, por un lado, ontológicamente igualitaria y, por el otro lado, no poder terminar de resolver el carácter de esa igualdad de origen allí donde lo que persiste es la desigualdad material.

La democracia ha sido, y lo sigue siendo, el nombre de una grieta en la estructura del poder; la evidencia de un desafío que los incontables de la historia nunca han dejado de hacerle al poder y que sigue proyectando su sombra desde la antigüedad griega: la persistencia de una exigencia de igualdad en contraposición a la continuidad, evidente o solapada, de una jerarquía estructurada como diferencia de clase. La democracia confunde lo que la riqueza y el nacimiento separan y explican sin inconvenientes; juega con una alquimia que raramente suele trascender y superar los juegos de infancia allí donde, y bajo la atenta mirada de las pedagogías ilustradas, se mezcló lo que luego sería separado por mor de la desigualdad material, esa que ha seguido imperturbable su curso atravesando las diferentes etapas de la historia. 

En todo caso, y desde la reinvención moderna de la democracia, su núcleo igualitario no dejó nunca de entrar en un difícil equilibrio con la realidad de los poderes en pugna, allí donde los cuerpos de los incontables batallan por hacerse más visibles en medio de la invisibilización de los muchos. En el núcleo de esa batalla sorda se inscribe nuestra actualidad política, esa experiencia, a la que llamamos democracia representativa, y que algunos nombran de una manera en la que se intenta borrar las huellas que reconducen hacia el fondo igualitario e isonómico (marca de una memoria antigua que no pudo ser jamás eliminada, la isonomía daba cuenta de la equidistancia igualitaria que, respecto del centro, tenían todos los ciudadanos griegos a la hora de tomar la palabra y de elegir) y otros, los muchos en la suma de la que no todos toman parte aunque les corresponda ser parte de los que cuentan y son contados, pujan, también desde tiempos lejanos, por sumar “democráticamente”, es decir, desde la gramática de la igualdad, a esos muchos cuya invitación a participar del banquete queda siempre en suspenso.   

Para los cultores de una “igualdad desigual”, esa falsa isonomía que restringe la democracia a juego formal, hay una amenaza latente en la exigencia de ampliar la determinación jurídica de la “igualdad ante la ley” incorporando el principio distribucionista de la riqueza socialmente producida, de la misma manera que repiten que el concepto de representación se conjuga inexorablemente con el de delegación de las facultades haciendo inviable, por anárquico y nihilista, su principio opuesto que sostiene la invitación, democrática, a la participación activa y decisoria de los muchos (convertidos en multitud popular). Alucinados ante una visión del Armagedón, los exégetas de una “igualdad desigual”, aquellos que instituyen la frontera policial irrebasable ante la persistente amenaza de los “desiguales de la igualdad” de presentarse de otro modo ante el ágora democrático, despotrican, utilizando los argumentos de la jurisprudencia y la constitución, contra los “igualitaristas”, aquellos que reclaman los derechos de los que restan para sumarse a la suma inconclusa de una democracia excluyente de esa misma multitud que horroriza a los comensales de un banquete que se quiere restringido desde la noche de los tiempos. 

En nuestros días suele dársele el nombre de “populismo” a esa exigencia de ampliación de los límites incorporando a la democracia, a la que ellos, los pocos, denominan “República”, la demanda igualitaria, esa misma que se mete con la riqueza y su distribución y que supo tener otros nombres venerables en el interior de las tradiciones emancipatorias y rebeldes. De nuevo el litigio, de nuevo lo intolerable que asume la forma de la multitud popular, que no es la de la suma cordial y autorreflexiva de individuos fácilmente contables, sino la de la abigarrada expresión de los incontables, esos mismos cuyo lugar en la República no deja casi siempre de ser un incordio, esa incomodidad que suelen producir los recién llegados cuando, sin previa invitación, cuestionan las formas tradicionales, esas que afincadas en las instituciones dejaron desde siempre en el plano de la retórica lo que debía resolverse en el plano de lo material. La paradoja no dicha es que los supuestos recién llegados no son otros que los generadores de la riqueza con la que se regodean los dominadores de ayer y de hoy; aquellos que desde el fondo de los tiempos están ahí exigiendo lo que les pertenece por derecho y justicia. Lejos de constituirse como individuos autosuficientes o como ciudadanos atentos a los límites de una ley siempre desigual en su aplicación, sus momentos de luminosidad histórica se expresan bajo la forma de la multitud, de la masa desafiante, de la rebeldía de los incontables, de la chusma oscura o del pueblo movilizado. La democracia, su existencia histórica, es el resultado directo de esas multitudes inquietas y contestatarias, nunca el producto dadivoso de un poder establecido. Sin esas rebeldías, sin las eternas jacqueries de los invisibles, la actualidad social y política sería infinitamente peor para los muchos. 

Nada más perverso e impúdico que el relato de los vencedores en el que se transfiere la violencia y la barbarie a los vencidos, despojándolos no sólo de derechos y de bienes sino, más grave todavía, de memoria y de historia para convertirlos en chusma rugiente, incendiaria y arrasadora de cualquier expresión civilizada. Para ese relato que suele habitar los pasadizos teóricos algo herrumbrados del republicanismo liberal, la multitud no representa otra cosa que un más allá caótico de las instituciones y de los ideales ciudadanos. Frente a la multitud anómica y peligrosa aparece la reivindicación luminosa del individuo, célula autoconsciente de una sociedad que debe luchar denodadamente contra las inclinaciones regresivas que se guardan en el seno de la plebe. En nuestros días menos sofisticados –dominados por los lenguajes triviales y chabacanos de la corporación mediática-, se habla de “la gente”, de “los vecinos autoconvocados” en contraposición flagrante a “los piqueteros” o, en un nuevo giro de los últimos tiempos, a los “ocupas”. Una sociedad de individuos blancos y propietarios, heredera de la saga civilizatoria, versus un aluvión oscuro que bajo la forma de la multitud heterónoma, ausente de sí misma y manejada por intereses mezquinos, viene a amenazar los fundamentos democrático liberales de la República.  

Esa exigencia de recuperar lo olvidado de la democracia (lo que en general no solía entrar en el imaginario de nuestros “republicanos”, muy atentos a cuidar la calidad de las instituciones protegiéndolas de la invasión de los bárbaros), lleva hoy, entre nosotros, el nombre litigioso de “igualdad”. Cuestión no menor la de establecer, de nuevo y bajo las exigencias propias de la época, el vínculo entre la libertad, figura ejemplar sin la cual la democracia languidece por inanición espiritual, y la ya mencionada igualdad, sin la cual la misma democracia languidece por inanición de los cuerpos, es decir, por carencia de pan. Extraordinario desafío de una época, la nuestra, que ha conocido la tragedia de la separación, que ha sabido lo que significa buscar la igualdad dejando en el camino la libertad, pero que también ha experimentado lo que trae aparejado despejar la democracia, su existencia como Estado de Derecho, de la distribución más equitativa de la riqueza.

miércoles, 26 de enero de 2011

Raúl Scalabrini Ortiz y el periodismo resistente

Por Francisco José Pestanha - http://www.diarioregistrado.com/nota-46525-Raul-Scalabrini-Ortiz-y-el-periodismo-resistente.html



A pesar de persistentes prédicas que niegan el fenómeno, la historia de la humanidad nos demuestra palmariamente que las dinámicas de sujeción colonial visibles o encubiertas han determinado y aún determinan las relaciones de poder entre los estados, y además que ellas, no se manifiestan exclusivamente en el orden de lo económico sino que se expresan también en el universo de lo cultural, y en tanto, en el campo de lo intelectual.

Resulta además dato irrefutable de la realidad que los pueblos sojuzgados a fin de sobrellevar tal impronta, suelen adoptar las más diversas modalidades de resistencia.

Desde diferentes perspectivas el pensamiento americano en general y el argentino en particular, ha abordado la cuestión de la resistencia cultural resultando ilusorio en este breve artículo, enunciar la totalidad de tales orientaciones.

Pero a pesar de ello puede sostenerse sin temor a equívoco que Manuel Ugarte, Fermín Chávez, Arturo Jauretche y Raúl Scalabrini Ortiz, entre otros tantos, han asumido y representado en su época lo que hoy denominamos “la matriz resistente”.

Algunos “intelectuales” escandalizados por la reivindicación constante que hacemos de tales autores inclusive en el ámbito universitario, atribuyen nuestra vindicación y homenaje a cierta tradición paranoica fogoneada desde las altas esferas del poder. Mal entienden ellos el verdadero objetivo de la ciencia, ya que la puesta en valor de sus señeras obras, no responde a un proceso que viene de arriba hacia abajo si no muy por el contrario de abajo hacia arriba.

Muchos de nosotros hemos sido testigos y quizás partícipes de un fenómeno sociológico que se remonta cuanto menos a unos 15 años atrás, y a través del cual, espontáneamente, nuestra comunidad fue reconstituyendo un acervo intelectual y conceptual que el maestro Fermín Chávez definió magistralmente como epistemología de la periferia.

Raúl Scalabrini Ortiz representó a en su época a esta modalidad epistemológica a partir de una “práctica periodística resistente”. En tiempos del "imperceptible" yugo Británico, don Raúl se propuso denunciar inclusive a la propia prensa consagrada afirmando en alguna oportunidad que “en un país empobrecido, los grandes diarios son órganos del dominio colonialista.

El periodismo es quizás la más eficaz de las armas que las naciones eventualmente poderosas han utilizado para dominar pacíficamente a los países más débiles”.

Para Scalabrini mediante el “diestro empleo de la información” cierta prensa transmitía “solo aquella parte de la realidad que conviene a los intereses que representa”, poniendo de esta forma en el tapete una verdad no siempre revelada ni asumida. No dudo que en la actualidad, Scalabrini hubiera apuntado similar crítica a los medios concentrados.

El autor de “El hombre que está solo y espera” pudo haber usufructuado de los privilegios que le hubiera otorgado su temprana coronación literaria.

No obstante, optó libremente por asumir el desafío de practicar un verdadero periodismo independiente, independencia que se reveló no solamente en su coherencia, sino además en la precariedad económica con la que convivió hasta sus últimos días.

Scalabrini además eligió abiertamente ejercer un periodismo útil a su comunidad, ya contribuyó a liberarla demostrando nada más y nada menos que el capital ferroviario invertido en la argentina, era una organización económica montada para extraer regalías extraordinarias a costa del trabajo argentino.

Scalabrini Ortiz en definitiva prefirió erigirse en uno de los precursores del periodismo militante, ya que mediante su intuición, su sagacidad, su formación, su inteligencia y su sacrificio, logró penetrar en las en redes ocultas que sojuzgaban a la Argentina consagrando así su vida a una sola causa: la liberación integral del país.